Redacción América.- Amenazas globales como la guerra en Ucrania, la crisis alimentaria, la emergencia climática o la escalada inflacionaria se mezclarán en los discursos de los líderes latinoamericanos esta semana en la ONU con problemas cercanos a sus realidades, como la lucha antidrogas en Colombia, el armazón constitucional de Chile, las sanciones estadounidenses a Venezuela o la reclamación argentina de las Malvinas.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, será el encargado de abrir las intervenciones de los mandatarios ante el plenario del 77º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que comenzarán el martes 20 y concluirán el lunes 26. Después de Bolsonaro, será el turno del presidente estadounidense, Joe Biden, y a continuación, del chileno, Gabriel Boric.

El mandatario brasileño, quien aspira a la reelección en los comicios del próximo 2 de octubre, ha anticipado que su discurso ante la Asamblea General le servirá como tribuna electoral para dirigirse a los votantes brasileños, según anticipó en rueda de prensa esta semana el secretario de Asuntos Multilaterales de la Cancillería brasileña, Paulino Carvalho.

Bolsonaro también abordará asuntos de la agenda global, entre ellos, la situación económica mundial tras la pandemia, la guerra en Ucrania y la necesidad de garantizar la soberanía alimentaria y de fortalecer el desarrollo sostenible.

A diferencia del líder brasileño, Gabriel Boric prefiere mantener en reserva el contenido de su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU, explicaron a EFE fuentes del Palacio de La Moneda, pero los analistas creen que estará en línea con el que pronunció en la Cumbre de las Américas, celebrada en os Ángeles (EE.UU.) a comienzos de junio.

En aquella ocasión, que supuso su estreno en un foro multinacional, el líder progresista instó a erradicar los paraísos fiscales e incentivar el comercio interamericano, pidió soluciones coordinadas para la emigración, mostró su preocupación por el alza de los precios y propuso actuar rápida y efectivamente en la protección del medioambiente, con especial mención a la minería ética y las energías renovables.

Según los expertos, el presidente chileno abordará temas de carácter global, como la invasión rusa de Ucrania, y defenderá el equilibrio entre China -uno de sus principales socios comerciales- Estados Unidos y la Unión Europa, en el actual contexto de rivalidad por la hegemonía mundial.

La principal incógnita de la intervención de Boric es cómo describirá la situación interna de su país, después del aplastante rechazo al proyecto de nueva Constitución que se sometió a plebiscito el pasado 4 de septiembre y que ha abierto una etapa de incertidumbre acerca de que cómo proseguir con el proceso constituyente.

NUEVO ENFOQUE EN LA LUCHA CONTRA LAS DROGAS

Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien asumió el cargo en agosto pasado, intervendrá por primera vez en la Asamblea General de la ONU.

El mandatario colombiano pondrá encima de la mesa la necesidad de implementar acciones urgentes que frenen la crisis climática mundial, una amenaza que -según ha dicho- pone en riesgo la existencia de la «especie humana».

En consonancia con esta preocupación, Petro propondrá un diálogo entre Estados Unidos y América Latina para acometer «una transición energética» que lleve a una «economía descarbonizada».    La nueva relación con Washington incluye también un enfoque diferente en la lucha contra la drogas, porque el que se ha venido aplicando hasta ahora, a su juicio, no sólo ha fracasado, sino que además ha comprometido la democracia en su país.    También se espera que Petro hable de su iniciativa de «paz total», una prioridad de su Gobierno que incluye la negociación de un acuerdo con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y ampliar su oferta de paz a las bandas criminales y las disidencias de las FARC, para lo cual es fundamental el apoyo de la comunidad internacional.

Por lo que respecta a Argentina, fuentes oficiales consultadas por EFE indicaron que en el discurso del presidente Alberto Fernández ante la Asamblea General de la ONU «seguramente estará presente el tema de la violencia política», luego del atentado fallido contra la vicepresidenta, Cristina Fernández, ocurrido el pasado 1 de septiembre, un intento de asesinato que, según el Gobierno, se ha producido en un contexto de creciente agresividad política y «discursos de odio».

En su intervención, el presidente argentino también hablará de los efectos de la guerra en Ucrania sobre los precios, el acceso a los alimentos y la energía a escala global, pero con particular impacto negativo en los países menos desarrollados, así como del aporte que Argentina puede hacer como importante productor en materia agroalimentaria y de hidrocarburos.

Además, como es habitual en cada discurso de un mandatario argentino ante la ONU, Fernández reiterará el reclamo de soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas y el pedido para que el Reino Unido se siente en una mesa de negociación.

UNA TREGUA MUNDIAL DE CINCO AÑOS

En tanto, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha anunciado que propondrá a las Naciones Unidas integrar un comité para alcanzar el diálogo y la paz entre Rusia y Ucrania y firmar una tregua entre todas las naciones del mundo de al menos cinco años que incluya las suspensión de acciones y provocaciones bélicas, así como de pruebas militares.

López Obrador planteará que este comité esté integrado por el papa Francisco, el secretario general de la ONU, António Guterres, y el primer ministro de la India, Narendra Modi, al tiempo que demandará el cese de hostilidades en Ucrania y el inicio de conversaciones directas entre los presidentes Volodímir Zelenski y Vladímir Putin.

La autorización del Congreso de Perú para que el presidente, Pedro Castillo, pueda viajar a Nueva York para asistir a la Asamblea General de la ONU ha sido una sorpresa, considerando el enfrentamiento que ambas instituciones mantienen desde que hace catorce meses Castillo accedió a la Jefatura del Estado.

De hecho, el Parlamento no le dejó asistir a la asunción de Gustavo Petro el pasado 7 de agosto. Pero en esta ocasión, el Congreso, escenario de la fragmentación política del país, le ha dado permiso y Castillo podrá acudir también a la cumbre sobre educación que se celebra mañana lunes, en la que el mandatario peruano, maestro de profesión, se sentirá especialmente cómodo.

La participación de Venezuela es una incógnita. La intervención de Nicolás Maduro no está garantizada, y si habla, probablemente sea de manera virtual, porque Estados Unidos le tiene prohibida la entrada desde agosto de 2017, en aplicación de un paquete de sanciones contra el régimen chavista.

En caso de que Maduro quiera viajar a la sede de Naciones Unidas en Nueva York para participar en la Asamblea General, Estados Unidos estudiaría la solicitud, pero nada ha trascendido hasta el momento.

En el supuesto de que intervenga telemáticamente, Nicolás Maduro se centrará, según los analistas, en la amenaza de EE.UU. de imponer nuevas sanciones a Venezuela si no reanuda las negociaciones con la oposición, suspendidas en octubre del año pasado por decisión del Gobierno.

Asimismo, rechazará la injerencia y la manipulación que, en su opinión, ejerce Washington contra Venezuela y otros países, como Nicaragua o Cuba, y defenderá la soberanía de las naciones y el multilateralismo, frente al capitalismo.

Además, denunciará la campaña que, a su juicio, mantiene Occidente contra Rusia en la guerra de Ucrania, y no dejará pasar por alto la oportunidad de recordar que cuando el mundo atraviesa una grave crisis energética, Venezuela dispone de recursos que están a disposición de los países que los necesiten, pero bajo las condiciones que imponga el país caribeño.

 

EFE