El Universal

Luis Silva canta a capela la primera canción que escribió, Mi corderito; recuerda cuando su padre le enseñó a tocar cuatro, o cuando joven le daba serenatas a las muchachas. Hace pocos días estuvo en Colombia donde interpretó sus éxitos y dio una clase magistral sobre el joropo con el arpista Carlos “Cuco” Rojas y la cantante Ana Veydó, integrantes de la agrupación colombiana Cimarrón.

–Durante su conversatorio, el público pudo profundizar sobre el joropo y su vínculo con dos países hermanos: Colombia y Venezuela.
–Nos unen muchas cosas: el sentimiento nacionalista, los tres colores de la bandera, la música, la sangre. Además, he sentido algo muy bonito: al colombiano le duele lo que está pasando en Venezuela. El joropo siempre ha estado allí, eso no morirá porque cada día hay más músicos, cantantes y bailarines.
 
–¿A pesar del reguetón y la música urbana?
–Esos llegan y se van. Lo que nunca morirá es el folclore de los pueblos.
 
–¿Ya con tantos años de carrera se arrepiente de algo?
–Cuando grabé el disco de baladas se cumplió mi sueño. Recuerdo que muchos folcloristas estaban preocupados y otros molestos. Sí debo confesar que debí ser más agresivo con ese disco. En esa época tenía tantos compromisos en Venezuela, que no pude salir a otros países para proyectarme internacionalmente. Debí aprovechar ese disco hasta el máximo, pero no lo hice.
 
–A pesar de ello, ¿está contento con su carrera?
–Sí. Dios me ha dado la virtud de cantar, de realizar mis sueños. Sigo soñando, sigo haciendo música.
 
-Sin embargo, ahora en Venezuela es muy difícil hacer música.
–A nosotros los artistas nos afecta todo, especialmente las redes sociales donde cualquiera te juzga. La piratería provocó el cierre de las disqueras, esa fue una de las fallas de Chávez por haberle dado la prioridad a ese mercado, acabando con la industria del disco del país. Hoy sigo grabando, pero no como en esa época cuando uno presentaba un disco por año.
 
–Usted ha sido muy atacado en las redes por presentarse en el evento Amanecer Llanero.
–Yo fui unas cuatro o cinco oportunidades. Cuando vi que lo estaban politizando no quise participar más. Debo confesarte que nunca quise cantar ahí, a mi representante prácticamente le pusieron una pistola en la cabeza para que aceptara que yo cantara. No estoy inscrito en ningún partido. Nunca me he metido en política.
 
–¿Qué canción le escribiría hoy a Venezuela?
-Yo le hablaría de Dios. Los venezolanos deben dejar de esperar, deben levantar su mirada a Dios, que es el único que tiene el poder de sanar nuestras heridas, de recuperar a nuestro país, de sacarnos de donde estamos en este momento. Yo hace un tiempo hice un tema que se llama Esta es mi tierra, que habla de las cosas bonitas y la buena gente que hay en Venezuela.
 
–¿Qué significa para usted el éxito?
–El éxito está en la calle cuando la gente me saluda o aplaude mis canciones. Aun cuando han pasado tantos años y no tengas una canción pegada, tú estás.
 
–¿Qué herencia le dejará a sus hijos?
–Real no les voy a dejar. Les dejo mi vena artística.
 
–¿Con cuál canción quiere ser recordado?
–Tantas, pero con Quisiera ser.
 
–Finalmente, ¿cómo es la ventana por donde mira Luis Silva?
–Miro con los ojos del amor, con los ojos de Dios.