Combo de fotografías de archivo que muestra a los candidatos presidenciales brasileños Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro. EFE/ Archivo

Río de Janeiro.- El líder ultraderechista Jair Bolsonaro, que aspira a la reelección, y el expresidente progresista Luiz Inácio Lula da Silva, el favorito para el próximo domingo, protagonizan las elecciones más polarizadas en la historia de Brasil.

Lula lidera desde hace varios meses todas las encuestas, con cerca del 47 % de la intención de voto, y llama al «voto útil» para intentar definir el pleito en la primera vuelta.

Mientras que Bolsonaro, con alrededor del 31 %, lucha por reducir esa diferencia para intentar forzar la segunda vuelta, prevista para el 30 de octubre en caso de que ningún candidato obtenga más de la mitad de los votos el domingo.

LAS ELECCIONES MÁS POLARIZADAS

Ambos tienen dividido a Brasil en dos y los últimos sondeos dejan claro que la polarización hace inviable que prospere cualquier otra candidatura, por lo que Lula y Bolsonaro ya no se disputan los pocos indecisos (4 %) sino el «voto útil» de electores que no quieran desperdiciar su sufragio en terceros candidatos (13 %).

«Creo que son las elecciones más polarizadas desde que Brasil recuperó la democracia (1985). Es sin duda la elección con dos fuerzas más concentradas», dijo a Efe la analista Carolina Almeida de Paula, investigadora de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ).

La analista aclaró, no obstante, que la polarización no significa que los dos candidatos sean extremos.

«Sabemos que un lado sí es extremo, la extrema derecha de Bolsonaro, pero a Lula no se le puede considerar como de extrema izquierda. Representan dos fuerzas aglutinadoras que crearon dos campos que polarizan», subrayó.

Esa división también se refleja en sus índices de rechazo: mientras que un 50 % de los electores dice que no votaría por Bolsonaro de ninguna forma, un 38 % dice lo mismo de Lula.

UNA CAZA POR EL VOTO DE CENTRO

La estrategia de Lula en la recta final de la campaña ha sido buscar los votos del laborista Ciro Gomes (7 %), tercer candidato más votado en las presidenciales de 2018, y de Simone Tebet (5 %), representante de las principales fuerzas de centro.

Los sondeos indican que Lula tiene posibilidades de alcanzar más de la mitad de los votos útiles en la primera vuelta y garantizar su elección, pero el líder socialista sabe que para ello necesita del «voto útil» de los electores de Gomes y Tebet.

Lula no solo escogió como su compañero de fórmula al exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin, un político de centroderecha del que ya fue rival en unas presidenciales, sino que también se ha acercado a figuras de centro con las que había divergido, como los también excandidatos presidenciales Marina Silva y Henrique Meirelles.

Bolsonaro, por su parte, ha ablandado sus históricas posiciones radicales, se ha acercado al centro y hasta ha pedido disculpas por algunos de sus actos y dichos mas reprochables.

TENSIÓN EN LA CAMPAÑA

La actual polarización ha generado tensiones y un ambiente crispado que tardará un tiempo en ser superado, según los analistas.

Hace dos semanas, un seguidor de Bolsonaro asesinó a cuchilladas a un simpatizante de Lula tras una discusión por motivos políticos. En julio, un agente carcelario igualmente seguidor del ultraderechista mató a tiros a un admirador del socialista.

Los candidatos de la oposición atribuyen el aumento de la violencia a los discursos de odio e intolerancia que promueven los grupos de ultraderecha que apoyan a Bolsonaro.

De acuerdo con una reciente encuesta, el 67,5 % de los brasileños temen ser agredidos por sus posiciones políticas y un 3,2 % dijeron haber sido amenazado por ese motivo en el último mes.

El politólogo Marco Antonio Carvalho Teixeira y Almeida de Paula coinciden en que el tiempo necesario para que la polarización y la radicalización sean superadas dependerá de la rapidez y la forma con que el perdedor admita su derrota.

Bolsonaro, que viene poniendo en duda insistentemente la fiabilidad del sistema electoral brasileño, ha dicho que solo reconocerá una posible derrota en caso de que las «elecciones sean limpias», con lo que ha generado más incertidumbre y ha llevado a parte de la oposición a creer que prepara el terreno para denunciar un fraude.

Según Almeida de Paula, es de esperar que la normalidad política se recuperará rápido debido a que las fuerzas políticas de centro que hoy apoyan a Bolsonaro vienen acercándose a Lula, a quien ya respaldaron en el pasado.

Carlos A. Moreno