

Una marcha convocada por organizaciones de pueblos originarios en Chile con motivo del Día del Encuentro de Dos Mundos finalizó este lunes con 17 personas detenidas en Santiago, según reportó la policía de Carabineros tras intervenir ante los desórdenes registrados en el centro de la capital.
La movilización, que congregó a cientos de asistentes, se inició en el cerro Santa Lucía y recorrió la avenida Alameda, principal arteria vial de la ciudad. La jornada comenzó con la ceremonia tradicional machitún del pueblo mapuche, pero derivó posteriormente en actos de violencia cometidos por grupos aislados, según indicaron las autoridades.
Frente a los ataques y daños contra la propiedad pública y privada, los efectivos policiales emplearon disuasivos químicos y carros lanzagua para dispersar a los manifestantes y restablecer el orden público.
Exigencias de autonomía y fin al estado de excepción
Bajo el lema «Pueblos originarios en la resistencia por la autonomía y desmilitarización», la asamblea Unión de los Pueblos 12 de Octubre encabezó la convocatoria. Entre sus principales banderas figuraron la protección de la Ley Lafkenche —que regula los espacios costeros para las comunidades indígenas—, la despenalización de la hoja de coca y la revitalización de las lenguas originarias.
«Pedimos la autonomía y soberanía de los pueblos indígenas sobre sus territorios, en la toma de decisiones y control territorial, así como el fin a la desmilitarización y al estado de excepción en el Wallmapu», declaró Catalina Pichihueche, coordinadora de la Secretaría de Solidaridad con los Pueblos Oprimidos (Sesopo).
La dirigenta recordó que la medida de excepción constitucional que rige en la Región de La Araucanía y en las provincias de Arauco y Biobío ha sido prorrogada en decenas de ocasiones desde su implementación en mayo de 2022. Asimismo, Pichihueche reclamó la «libertad para los presos políticos mapuches y el fin a las altas condenas» derivadas de procesos penales en la zona sur.
Demandas estudiantiles y posicionamiento político
La protesta también sirvió de vitrina para reivindicaciones sociales. Alison, una joven estudiante procedente de Calama, visibilizó las deficiencias en la cobertura de apoyos estatales: «Somos 139.380 estudiantes de educación superior; la beca indígena no llega a todos los que la necesitan, la mayoría quedamos fuera y debemos enfrentar serias dificultades económicas para continuar con nuestros estudios».
Por su parte, el dirigente Alihuen Antileo Navarret expresó durante la marcha el respaldo de las organizaciones locales a los movimientos indígenas del continente que «resisten tanto al fascismo disfrazado de progresista como a la ultraderecha».
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