
La líder opositora venezolana María Corina Machado aseguró que Venezuela continúa bajo un régimen autoritario, aunque reconoció que en los últimos meses se han abierto pequeños espacios de libertad política y social.
En una extensa entrevista concedida a El País, la dirigente habló sobre la transición venezolana, su relación con Estados Unidos, el futuro del chavismo y las razones por las que aún no regresa al país.
Machado sostuvo que la situación actual representa una etapa “incompleta” de cambio político. Según explicó, hoy existen manifestaciones públicas, mayor libertad para denunciar abusos y más de 600 presos políticos han sido liberados, hechos que calificó como impensables hace pocos meses. Sin embargo, insistió en que el chavismo mantiene el control de las instituciones fundamentales del Estado.
Durante la conversación, la dirigente describió una Venezuela marcada por el agotamiento social y económico. Señaló que la inflación anual ronda el 650% y que el 86% de la población vive en condiciones de pobreza.
A su juicio, el país enfrenta una contradicción cada vez más visible: existen productos en los mercados y cierta apertura económica, pero millones de personas no tienen capacidad de compra.
Machado aseguró que el problema de fondo sigue siendo político. «Los venezolanos hemos aprendido que la economía no se resuelve sin cambio político”.
También reconoció que entre la población crece la ansiedad por la lentitud de la transición y el temor de que el proceso termine estancándose.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el respaldo de Estados Unidos al proceso venezolano. Machado destacó especialmente el apoyo del presidente Donald Trump y del senador Marco Rubio.
Según dijo, Trump ha sido el líder internacional que más respaldo político y estratégico ha dado a la oposición venezolana.
La dirigente también defendió la necesidad de mantener el apoyo internacional para alcanzar elecciones libres y transparentes, aunque negó que Venezuela deba quedar bajo tutela extranjera.
Machado aseguró que técnicamente unas elecciones presidenciales podrían organizarse en aproximadamente 40 semanas tras la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral.
Aunque algunos sectores plantean que los comicios podrían retrasarse hasta 2027, insistió en que el proceso debe comenzar cuanto antes para evitar un mayor deterioro institucional y social.
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