
Más de 250 familias que residen en el sector Cerro El Toro de Upata, en el municipio Piar, enfrentan un panorama crítico debido al deterioro extremo de sus calles, el colapso de los servicios básicos y el peligro inminente que representa la falta de mantenimiento en los drenajes naturales ante la llegada de la temporada de lluvias.
Los residentes aseguran que acumulan más de 25 años esperando que los gobiernos local y regional atiendan las necesidades de la zona. Actualmente, las calles principales de la comunidad se encuentran intransitables por la falta de asfaltado, mientras que la maleza ha arropado los espacios públicos y los márgenes de la quebrada El Caballo, impidiendo que las aguas pluviales circulen libremente.
«Tanto la gestión anterior como la actual se olvidaron de las comunidades del municipio Piar; todas se encuentran en una situación deprimente. Las calles están rotas, hay botes de aguas negras y blancas por todos lados, y las lluvias no tienen por dónde drenar debido a la falta de alcantarillado», manifestó Juana, quien habita en el sector desde hace dos décadas.
Fantasma de las inundaciones y el negocio del agua
La mayor angustia de los lugareños se concentra en el estado de la quebrada El Caballo. En reiteradas ocasiones se ha solicitado formalmente a la Alcaldía de Piar la limpieza del cauce, pero las respuestas institucionales no llegan. Los vecinos temen que un aguacero prolongado provoque un desborde que afecte de manera directa a las viviendas construidas en las zonas más bajas del sector.
A la par de la amenaza climática, el desabastecimiento de agua potable por tuberías agrava la cotidianidad. El servicio llega de forma intermitente apenas una vez a la semana, lo que obliga a las familias a ingeniárselas para almacenar el líquido en tambores y tanques a un costo de 3.500 bolívares mil litros.
Esta escasez ha consolidado la venta de agua a través de camiones cisterna como un negocio lucrativo y sin regulación en la localidad. Los afectados denunciaron que los precios de los llenados aumentan constantemente anclados a la tasa del dólar del Banco Central de Venezuela (BCV), una realidad insostenible frente a los devaluados salarios de los trabajadores.
La situación se agrava aún más, al parecer, los vecinos invirtieron en tuberías desde un pozo profundo que perforaron en la manzana 10, según en la administración de José Gregorio Martínez, pero miembros del Consejo Comunal se quedaron con dicha inversión.
Deficiencias eléctricas y transporte sin control
Las denuncias sobre el abandono en Cerro El Toro también abarcan la inestabilidad del servicio eléctrico, solo funciona el aseo urbano, pasa dos veces a la semana. «La luz falla constantemente y el aseo urbano pasa siempre por el barrio», afirmó Andrés Gutiérrez, quien visita la zona semanalmente para asistir a su familia.
Gutiérrez también criticó el descontrol en las tarifas del transporte público, señalando que los pasajes aumentan de forma arbitraria prácticamente cada semana sin que ninguna autoridad municipal intervenga para meter en cintura a los transportistas y proteger el bolsillo ciudadano.
A criterio de los residentes, las condiciones de vida en el municipio han empeorado de forma progresiva, profundizando deficiencias estructurales que ya venían arrastrándose desde el gobierno de la exalcaldesa saliente.
Ante este escenario, la comunidad del Cerro El Toro exhortó públicamente a la alcaldesa del municipio Piar a visitar el sector, escuchar los reclamos de los vecinos de primera mano y ejecutar un plan urgente de vialidad y estabilización de los servicios públicos.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!











