París.-Ganar el Roland Garros número 14 para sumar 21 Grand Slam, esa es la ecuación que tratará de resolver Rafael Nadal sobre la tierra batida parisiense para agrandar un poco más la leyenda de acero simbolizada en la reciente estatua erigida en el torneo parisiense.

De conseguirlo el próximo 13 de junio, el español convertiría en el primer hombre en sumar tantos grandes, superando al suizo Roger Federer. Una gesta de enormes dimensiones, labrada sobre todo en «su» tierra batida.

Por encima solo tendría a tres mujeres. La alemana Steffi Graf sería su siguiente presa, ya que tiene 22, uno menos que la estadounidense Serena Williams y dos menos que la australiana Margaret Court.

Nadal, que cumplirá 35 años la próxima semana, afronta el nuevo reto con la moral fortalecida por sus recientes victorias en Barcelona y, sobre todo, frente al serbio Novak Djokovic, número 1 del mundo, en la final del Masters 1.000 de Roma, que pareció borrar algunas dudas.

De menos a más, como es su costumbre, el español aterriza en París con el claro papel de favorito como siempre, aunque tras la otoñal pasada edición, el retorno a la primavera parece convertirle en el principal candidato, más que nunca.

Y eso pese a que el caprichoso sorteo ha situado en la misma vía de acceso a la final a Nadal, Djokovic y Federer, los tres nombres que han marcado el tenis en los últimos años, una circunstancia inédita.

¿NADAL-DJOKOVIC EN SEMIS?

Nadal y Djokovic, que han ganado 10 de los últimos 11 grandes, solo se medirían en semifinales, si ambos cumplen sus anteriores compromisos, lo que hace imposible reeditar la última final, cuando el español volvió a demostrar su superioridad en Roland Garros.

Pese a ello, en busca de su segunda serie de cinco triunfos consecutivos en París, otro hecho inédito en un mismo Grand Slam, el serbio aparece como su principal escollo.

Y, como bien apuntó hace unos días su entrenador Goran Ivanisevic, afrontar antes de la final al rey de Roland Garros no puede más que ser una ventaja sicológica para su pupilo.

Djokovic, que tiene un año y un Grand Slam menos que Nadal, no ceja en su batalla por derrotarle en la plenitud de su forma en su terreno favorito.

De hacerlo y levantar su segunda Copa de los Mosqueteros, tras la de 2016, el de Belgrado se convertiría en el primer tenista en la era Open en sumar al menos dos veces los cuatro Grand Slam.

París verá también el retorno de un Federer camino de los 40, que visto lo visto en los tres partidos que ha disputado esta temporada, con una victoria y dos derrotas, parece más simbólico que peligroso, aunque el genio del serbio siempre puede dar sorpresas.

El suizo tiene un recorrido complejo en el horizonte y un cruce con Djokovic en cuartos de final.

¿EL AÑO DE LOS JÓVENES?

El azar ha situado en el otro lado del cuadro a la joven generación que aspira a destronar al «big 3», liderada por el ruso Daniil Medvedev, que pese a su ránking de segundo tenista del mundo nunca ha ganado un partido en Roland Garros, y el austríaco Dominic Thiem, que ha jugado las finales de 2018 y 2019 en la tierra francesa.

Si el pupilo de Nicolás Massu cayera de forma temprana, algo que no se puede excluir dado su rendimiento de las últimas semanas, el torneo sabría pronto que verá una final inédita, porque ninguno de los otros componentes de esa parte del cuadro ha alcanzado esa ronda.

Junto a ellos emergen otras dos figuras, la del alemán Alexander Zverev, que a sus 24 años viene de sumar en Madrid su cuarto Masters 1.000, tras derrotar en la final a Nadal, pero que aun no sabe lo que es ganar un grande.

Y el griego Stefanos Tsitsipas, de 22 años, siempre candidato a dar el salto entre los jóvenes, semifinalista de la pasada edición y que viene de derrotar a Nadal en Australia, su único triunfo contra el español en un Grand Slam.

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