Madrid, España.  Un grupo de indígenas brasileños, junto con representantes del movimiento de protección del medioambiente 350.org, se han manifestado este domingo ante la sede de Repsol en Madrid para protestar por el uso de combustibles fósiles, exigir que no se extraiga más crudo del subsuelo y garantizar un «mar sin petróleo».

La protesta coincide en el tiempo con la celebración de la COP25 en la capital, una cumbre en la que, sin embargo, «no se está hablando del petróleo» ni de catástrofes ecológicas como el vertido de 10.000 toneladas de crudo que desde hace tres meses está afectando a la costa de Brasil, según ha explicado Nicole Oliveira, directora de 350.org en América Latina.

Un vertido -que afecta a más de 800 localidades y que se sigue extendiendo hacia el sur del país- del que no sólo no se conoce el origen -podría ser de una explotación petrolífera o de un buque que lo transportaba- sino que además el Gobierno brasileño «no asume ninguna responsabilidad», según Oliveira.

Han de ser los voluntarios y la gente que vive del mar (pescadores, indígenas o familias que viven del turismo en la costa) los que están llevando a cabo las tareas de limpieza con riesgo para sus vidas, debido a la alta toxicidad del petróleo, ha seguido explicando.

«No culpamos a Repsol», ha dicho la activista, pero ha justificado la elección de su sede para protestar porque «es un ejemplo» de empresa que tiene explotaciones en Brasil y en toda América Latina, y que forma parte del fenómeno de «recolonización energética» que sufre el continente suramericano a manos de Europa.

Oliveira ha lamentado que en la Cumbre del Clima se hable de los incendios que ha sufrido Brasil como ejemplo de las consecuencias del cambio climático pero, en cambio, no se hable del petróleo. «Es como si el derrame no existiera, y por eso venimos a llamar la atención», ha explicado.

EFE