

Monseñor Carlos Cabezas Mendoza, Obispo de la Diócesis de Ciudad Guayana, realizó una visita especial a la sede de la Fundación ‘Me Diste de Comer’ en compañía del padre Tomás Runque, párroco de la Iglesia Sagrada Familia, ambos recintos ubicados en la parroquia Unare de Ciudad Guayana.
A su llegada, Lolita Romero de Corinaldesi y su esposo Carlos, fundadores y rostros principales de la obra, recibieron al jerarca católico en el marco de su agenda de visita diocesana.
De inmediato, saludaron al equipo de 25 voluntarios que, de lunes a viernes, alimenta a más de 250 personas —entre niños, mujeres, hombres y adultos mayores— en cumplimiento de la misión institucional.
Durante el recorrido por las instalaciones, Monseñor reconoció la magnitud de la labor: «Se trata de mucha comida la que se reparte».

Asimismo, conoció el área de donación de ropa y recomendó establecer contacto con la Fundación Cáritas. Al respecto, Lolita Corinaldesi comentó: «Tenemos a una persona colaborando en Cáritas y en estos días conversamos sobre eso; creo que pronto tendremos buenas noticias».
Objetivos principales de ‘Me Diste de Comer’
Por su parte, el señor Carlos señaló que uno de los objetivos principales es atender a los adultos mayores, especialmente a aquellos que han quedado solos, y llevarles también la palabra de Dios. Este componente espiritual marca cada servicio de desayunos y almuerzos.
Orlando, uno de los voluntarios de la fundación que tiene una condición de invidente, lo confirmó: «El horizonte de la Fundación ‘Me Diste de Comer’ también es evangelizar todos los días, antes de repartir los alimentos».
Monseñor recorrió minuciosamente cada espacio: los comedores, las amplias cocinas y, finalmente, el comedor central llamado “Alberto Hurtado”, donde conoció de cerca el protocolo de atención a los comensales.
Orígenes
Fundada en 1999, la institución atesora numerosas vivencias que consolidaron su propósito inicial: crear un comedor popular con el respaldo de la comunidad y de benefactores comprometidos.
Durante la visita, las señoras Judith Solórzano y Amalia Martell de Fernandino, madres fundadoras del proyecto, recordaron los inicios de la organización. Judith fue una de las cinco personas que se sumaron a la iniciativa de la pareja Corinaldesi para ayudar a los niños de la comunidad.
Primeros pasos de la obra
«Creamos la fundación en mayo de 1999. En ese mes acostumbrábamos a recorrer las casas llevando el rezo del rosario. Ese día nos tocó en la casa de Carlos y Lolita. Al terminar, Carlos nos invitó a conversar. Nos reunimos con la señora Elba, Pilar Valerio y yo para plantearnos el proyecto, y acordamos colaborar con él», relató Judith.

Posteriormente, acudieron a la Iglesia Sagrada Familia para presentar la propuesta al padre Clivert Mendoza Ravelo. Al consultarles sobre el nombre de la iniciativa, el sacerdote sugirió llamarla “Me Diste de Comer”, evocando el pasaje del Evangelio según San Mateo (capítulo 25, versículos 35 al 45):
«Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí».

De diez niños a una comunidad solidaria
El proyecto arrancó formalmente atendiendo a diez niños de la comunidad en situación de pobreza extrema. Al principio, los propios fundadores y colaboradores aportaban los insumos de sus hogares. Con el tiempo, la iniciativa creció gracias a la integración de los vecinos y feligreses de la Iglesia Sagrada Familia, cuyo apoyo ha sido fundamental para sostener la obra a lo largo de los años.
Amalia Martell de Fernandino, otra de las pioneras, rememoró estos emotivos inicios junto al Obispo Carlos Cabezas, destacando el valor del trabajo en equipo y la constancia que hoy permite mantener vivas las puertas de esta casa de servicio.

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