Impresión artística del Gran Telescopio Canarias observando un Little Red Dot. Fotografía facilitada por NASA, ESA, CSA, STScI, Dale Kocevski (Colby College). Composición: Gabriel Pérez Díaz (IAC).

Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Cambridge y con la participación clave del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha localizado un «análogo cercano» de los misteriosos Pequeños Puntos Rojos (Little Red Dots o LRDs).

Este hallazgo supone una ventana inédita para entender cómo los agujeros negros supermasivos alcanzaron tamaños colosales en los albores del cosmos.

¿Qué son los Little Red Dots?

Identificados inicialmente por el telescopio espacial James Webb (JWST), estos objetos aparecieron como galaxias compactas y débiles en el «Amanecer Cósmico», cuando el Universo tenía menos de 1.500 millones de años.

A pesar de su apariencia modesta, los LRDs esconden comportamientos desconcertantes que desafían los modelos actuales, pues estos muestran fuertes líneas de hidrógeno, señal de agujeros negros supermasivos en rápido crecimiento.

A diferencia de las galaxias activas convencionales, son sorprendentemente débiles en rayos X e infrarrojos.

Además, presentan rasgos de absorción, lo que indica que el agujero negro está rodeado por una densa «armadura» de gas frío que atrapa parte de su energía.

Gran Telescopio Canarias

Hasta ahora, estudiar estos objetos en el Universo distante era una tarea casi imposible debido a la debilidad de su señal. Sin embargo, el descubrimiento de ejemplares situados «a tan solo» unos pocos miles de millones de años luz de la Tierra ha cambiado las reglas del juego.

Las observaciones realizadas con el Gran Telescopio Canarias (GTC) en La Palma son fundamentales para desentrañar su naturaleza. Al analizar el ejemplar más cercano, el GTC detectó líneas de emisión de hierro ionizado, una firma inequívoca de gas excepcionalmente denso orbitando el agujero negro.

«Estos Little Red Dots locales funcionan como laboratorios únicos», afirma Xihan Ji, investigador del Kavli Institute for Cosmology y autor principal del estudio.

¿Por qué es importante este hallazgo?

Las líneas de hierro halladas por el GTC en los objetos cercanos también se identifican en los LRDs más distantes.

Esto confirma que estamos ante la misma clase de objetos, permitiendo a los astrónomos estudiar en nuestro «vecindario» cósmico los procesos que ocurrieron hace más de 12.000 millones de años.

El equipo científico se centrará ahora en ampliar la búsqueda de estos análogos locales.

Entender su frecuencia y comportamiento será crucial para completar el rompecabezas de la evolución de las galaxias y el crecimiento acelerado de los agujeros negros en el universo primitivo.

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