
La cooperación estratégica entre gobiernos, organismos internacionales y la empresa privada resulta indispensable para garantizar procesos migratorios seguros y dignos en el continente americano, afirmó la directora de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Amy Pope. Durante una visita oficial a Costa Rica, Pope sostuvo que la clave para neutralizar a las mafias que explotan a los migrantes reside en estructurar canales formales e institucionales. «Trabajar con los gobiernos para crear vías regulares y seguras […] esa es la meta. Es asegurarnos de debilitar el modelo que han venido usando las redes criminales para explotar a unas de las personas más vulnerables en el mundo», aseveró la vocera.
Cifras tras los peligros de la ruta irregular
El impacto del tránsito no regulado se refleja en los registros del Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM, que contabiliza al menos 11.492 muertes o desapariciones en las rutas migratorias de las Américas desde 2014. Estos episodios trágicos se concentran en zonas críticas como la frontera entre Estados Unidos y México, la selva del Darién, las aguas del Caribe y diversos corredores de Suramérica. Pope enfatizó que la cifra real es considerablemente mayor debido al subregistro de casos y advirtió sobre la vulnerabilidad extrema a la que se exponen quienes caen en manos de traficantes, enfrentando asaltos, agresiones sexuales y la muerte.
Sector privado como motor de integración laboral
Como alternativa a la irregularidad, la alta funcionaria promovió la participación activa de las empresas para satisfacer demandas laborales específicas mediante una migración bien gestionada. Durante su estancia en suelo costarricense, Pope conoció de primera mano un proyecto piloto coordinado entre Costa Rica y El Salvador, en el cual choferes salvadoreños son contratados por empresas de transporte costarricenses para cubrir el déficit de personal del sector. Pope señaló que este modelo puede replicarse en toda Latinoamérica para atender la falta de mano de obra generada por el envejecimiento poblacional o la brecha de especialización, combatiendo simultáneamente la frustración comunitaria y la xenofobia.
Una dinámica continental influenciada por las crisis
La región de las Américas se mantiene como una de las más dinámicas e intensas del planeta en materia de movilidad humana. Pope explicó que los desastres naturales y las crisis socioeconómicas —incluyendo los recientes eventos telúricos en Venezuela— actúan como catalizadores del desplazamiento. En ese sentido, reiteró que la mayoría de los ciudadanos prefiere no abandonar sus países de origen, por lo que instó a fortalecer la solidaridad comunitaria y el refugio oportuno para brindar estabilidad a los desplazados y evitar que deban emprender travesías de alto riesgo.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!








