(EFE)

 El llamado colapso del cuidador, que ocurre cuando las emociones y cansancio rebasan a quien está a cargo de un enfermo, suelen derivar en el maltrato a los pacientes, especialmente cuando estos ya están en edades avanzadas, dijo este viernes una especialista.

María del Rosario Martínez Estévez, jefa del servicio de geriatría del Hospital Juárez de México, apuntó en entrevista con Efe que esta problema se presenta comúnmente cuando los cuidadores no tienen un apoyo profesional para sobrellevar la enfermedad de la persona que está bajo su cuidado.

«Generalmente son familiares, el o la cónyuge, los hijos, sobrinos, personas que tienen su vida propia y que muchas veces no saben cómo equilibrar la situación», aseveró la experta en el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez que se conmemora cada 15 de junio.

Esta es una problemática que se presenta de manera muy constante a nivel mundial.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada seis ancianos a nivel mundial sufre de algún tipo de abuso.

El organismo ha revelado también que, según un estudio realizado en 2017 en 28 países de diversas regiones del mundo, 15,7 % de las personas de 60 años o más fueron objeto de alguna forma de maltrato tan solo en ese año.

La situación se complica debido a que esta etapa de la vida se caracteriza por la coexistencia de enfermedades crónico-degenerativas, demencia y fuertes problemas de depresión.

«Eso lleva a que las personas tengan necesidades distintas que muchas veces no saben sobrellevar los cuidadores», indicó Martínez Estévez.

El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), asegura que en México no se ha desarrollado la infraestructura necesaria para garantizar el bienestar de este sector de la población, ni la capacidad humana para atender profesionalmente sus demandas.

Sin embargo, en hospitales como el Juárez, donde la especialista trabaja, se ha puesto especial atención para atender a esta población y a sus cuidadores.

«Nosotros consideramos a paciente y a su cuidador como un dúo inseparable», aseveró.