Organización ciudadana contra el desastre

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No hay ninguna receta para evitar el desastre, aunque si las hay para crearlo, si lo dudan sólo tienen que revisar los planes de gobierno en Venezuela de los últimos 20 años.   Eso confirmará que las pesadillas a veces tienen guión.   Sin embargo contra el desastre hay un remedio que puede ayudar a enfrentarlo; y se trata de la simple, sencilla  y  siempre buena organización.

Más aún, lo podemos fortalecer poniéndole apellido, organización ciudadana, un mecanismo totalmente válido que internet nos define de la siguiente manera:  “La participación ciudadana para la intervención de la ciudadanía en la toma de decisiones respecto al manejo de los recursos y las acciones que tienen un impacto en el desarrollo de sus comunidades. Es un legítimo derecho de los ciudadanos y para facilitarla se requiere de un marco legal y de mecanismos democráticos que propicien las condiciones para que las personas y las organizaciones de diversos sectores de la sociedad hagan llegar su voz y sus propuestas a todos los niveles de gobierno.” (nota al pie)

Suena bonito verdad, pero a la hora de cumplirlo – por lo menos en Venezuela -, no parece aplicable ni factible, pues simplemente todos los entes que ejercen algún tipo de poder lo que hacen con él es limitar, cercar y saltar el merco de acción del que por Ley gozamos los ciudadanos.  Ahora bien, eso no significa que no hay vías para aplicar las regulaciones existentes, para conseguir nuevas y hasta para abrir nuevos campos a la acción de los ciudadanos.   La diferencia en esto la hacemos nosotros, sí, cada uno puede ayudar a marcar el cambio, a hacer esa diferencia que se traduce en vidas, oportunidades y nuevas formas de existir en comunidad.

Aquí en Guayana, como lamentablemente ocurre en toda Venezuela, existe por ejemplo un terrible mal que nos afecta a todos,  en el país de las mayores reservas petroleras del mundo, que antes podía refinar hasta 1.200.000 barriles diarios de gasolina y ahora mendiga o paga a precio de oro, sometiendo a la población a una situación que continuamente viola sus derechos, vulnera su integridad y que no parece tener solución alguna aparte de caer en las garras de una mafia que exprime el bolsillo de todos con premeditación y alevosía, como dicen los abogados.

Williams Arrieta, el conocido odontólogo y cirujano maxilo-facial que hace unas semanas fue golpeado y detenido por documentar irregularidades en la venta de combustible.  Tiene una propuesta de organización social, de orden ciudadano, que puede ayudar a frenar parte del problema de combustible en al menos una estación de servicio en la ciudad.

Para ello su propuesta va a la conformación de un consejo ciudadano de combustible, como una práctica de la iniciativa de gobierno abierto que plantea Transparencia Venezuela, para tratar de crear una simple y sencilla organización de las colas que ayudaría sin duda a solventar  parte del problema, como por cierto ya se está comenzando a hacer en el estado Lara.  Bajo la sencilla premisa de orden y transparencia.

Un paso sencillo que parte de un hecho magnifico, la organización ciudadana, nuestra propia receta contra el desastre,  que requiere primero que nada entender que tenemos derechos y deberes, que somos más que parte de los problemas, parte de las soluciones.   Lo que nos falta es comenzar a defender nuestros derechos a accionar como ciudadanos que desean el cambio, un país donde la sonrisa sea cotidiana, como lo fue antes, como debe ser mañana.

Gustavo Montaña

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