Nueva Delhi.- Rahul Gandhi, delfín de la dinastía india Nehru-Gandhi del opositor Partido del Congreso (INC), lanzó este miércoles una marcha de 3.500 kilómetros en la India por la «unidad» del país asiático, con ecos a las icónicas protestas del líder pacifista «mahatma» Gandhi antes de la independencia.

Mientras ultima unos comicios internos para nombrar a su nuevo líder, la histórica formación pasa por uno de sus momentos más bajos, relegada a un segundo plano tras una serie de batacazos electorales ante la pujanza del gobernante Bharatiya Janata Party (BJP), acusado de dañar los valores democráticos de la India.

MARCHA CONTRA EL ODIO DEL GOBERNANTE BJP

«Perdí a mi querido padre por las políticas del odio y la división, no perderé a mi querido país ante ellas también. El amor conquistará el odio, la esperanza vencerá al miedo», dijo Rahul desde la ciudad sureña de Sriperumbudur, donde fue asesinado durante un mitin en 1991 su padre y ex primer ministro Rajiv Gandhi.

Acompañado de líderes políticos y simpatizantes, la marcha liderada por Rahul Gandhi atravesará la India de sur a norte comenzando por Kanyakumari, el extremo más meridional de Asia continental.

Acabará en el norteño Jammu y Cachemira tras 150 días de marcha y 3.500 kilómetros a pie, un viaje «nunca antes visto en la India independiente», afirmó a Efe el secretario del Comité del Partido del Congreso (AICC), Ashish Dua.

«Nos damos cuenta del deterioro de los valores democráticos y la erosión de las instituciones, la inflación y el desempleo (…) principalmente debido a la atmósfera de miedo y odio que ha sido creada y patrocinada por el partido gobernante en la India», señaló Dua.

UNA TRADICIÓN LIDERADA POR EL MAHATMA

Esta marcha convertida en protesta, la «padyatra», disfruta de una amplia tradición en el país y guarda obvios paralelismos con las icónicas caminatas del «mahatma» Gandhi para exigir la independencia de la India frente al yugo del Imperio británico.

Es el caso de la «Marcha de la sal» del «mahatma», que lideró en 1930 a miles de personas a la costa del estado occidental de Gujarat para mostrar que podían obtener su propia sal sin tener que depender de la comercializada por los británicos, y que se convertiría en todo un símbolo de la lucha pacífica.

Los líderes del ahora gobernante BJP también lideraron procesiones multitudinarias por toda la India a comienzos de los años 90 para reclamar la construcción de un templo hindú sobre una mezquita en la ciudad norteña de Ayodhya, levantada, según ellos, sobre el lugar de nacimiento de su dios Ram.

La campaña culminó con la demolición de la mezquita por una turba de fundamentalistas hindúes, causando una ola de disturbios en la que murieron unas 2.000 personas, en su mayoría musulmanes.

También el ex primer ministro indio Chandra Shekhar se jactaba de haber realizado una «padyatra» entre enero y junio de 1983, cuando recorrió 4.260 kilómetros entre Kanyakumari y Nueva Delhi para conocer mejor al pueblo indio.

UN PARTIDO EN HORAS BAJAS

Hijo, nieto y bisnieto de gobernantes indios, Rahul Gandhi no tiene lazos de parentesco con el adalid de la lucha por la independencia, al contrario de lo que su apellido sugiere, pero sí puede reclamar el pedigrí del «mahatma» (gran alma), figura histórica del Partido del Congreso.

La marcha lanzada por Rahul Gandhi llega mientras la popularidad de la formación opositora pasa por uno de sus puntos más bajos, marcada por sucesivas derrotas electorales, y se prepara para elegir a un nuevo dirigente.

Hace apenas dos semanas, el veterano político Ghulam Nabi Azad abandonó el partido tras cinco décadas de servicio y acusó a Rahul Gandhi de dinamitar la formación.

El secretario del Comité del Partido del Congreso afirmó que, pese a la cercanía de los comicios internos, la marcha «es una cuestión completamente diferente» y no está relacionada.

El gobernante BJP reaccionó con ironía a la marcha y las críticas del Congreso.

«La India está intacta, desde Cachemira hasta Kanyakumari (…) somos una nación», espetó a los medios de comunicación el jefe de gobierno del nororiental estado de Assam y miembro del partido nacionalista hindú, Himanta Biswa Sarma.

«No tiene sentido pedir la unidad de la India en territorio indio. Que intente incluir a Pakistán y Bangladesh», dijo, en referencia al concepto nacionalista de un subcontinente unificado antes de la partición de 1947.

David Asta Alares EFE

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