El peligro es latente en la casa de seis menores y dos adultos, la familia siente temor por el poste que descansa encima de la vivienda. Foto: Níger Martínez

El temor a una tragedia fatal es el vecino más constante en el hogar de Rosneyda Centeno. En una vivienda ubicada en la intersección del callejón Táchira con la calle Valmore Rodríguez del sector Pinto Salinas en San Félix, dos adultos y seis niños de distintas edades, incluyendo a un lactante en brazos, viven en una situación de vulnerabilidad extrema debido al colapso de la infraestructura de servicios públicos.

Centeno denuncia con preocupación que las paredes y el techo de zinc de su residencia se transforman en conductores de energía eléctrica cada vez que llueve. «No podemos estar tranquilos cuando empieza a escampar; el miedo a que los niños toquen una pared y queden electrocutados es constante», manifestó la afectada.

La guaya de cobre se partió, la misma cuelga, y una parte está en la acera por donde transitan los vecinos

Una estructura sostenida por el peligro

El origen de este riesgo inminente radica en un poste perteneciente a la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV). El óxido desgastó severamente la base de metal de la estructura hasta que esta cedió por completo, cayendo directamente sobre la propiedad de la familia Centeno.

Actualmente, es la propia pared de la vivienda la que sirve de soporte para el pesado mástil y un denso manojo de cables de telecomunicaciones. Peor aún, las láminas de zinc del techo se encuentran incrustadas en el cableado, y una guaya de cobre partida cuelga peligrosamente, rozando la acera pública por donde transitan diariamente los habitantes del sector.

A pesar de la gravedad de la situación, la respuesta institucional ha sido nula. Centeno asegura haber acudido en reiteradas oportunidades a las oficinas principales de CANTV en San Félix para formalizar la denuncia, pero sus reclamos han sido ignorados.

“Los miembros del consejo comunal también están al tanto del problema. Según ellos, han tramitado los reportes a través de las plataformas correspondientes, pero ya van varios años con el poste encima de mi casa y nadie resuelve”, reclamó la madre, quien responsabilizó públicamente a la empresa estatal de telecomunicaciones por cualquier percance o pérdida humana que pueda ocurrir en su hogar.

Otro grave problema que viven residentes de Pinto Salinas, el tendido eléctrico se encuentra destruido

Sector octogenario en el abandono

La problemática del poste electrificado no es un hecho aislado, sino el reflejo del deterioro generalizado que sufre Pinto Salinas, una comunidad que acumula más de 80 años de fundada. Sus calles muestran las cicatrices del tiempo y la falta de inversión: botes de agua potable, maleza crecida que obstruye la visibilidad y un tendido eléctrico obsoleto.

El peligro se extiende por los aires. Ante las fuertes brisas y los vendavales característicos de la zona, las guayas de alta tensión chocan entre sí provocando peligrosas chispas y apagones.

La gravedad del asunto obligó a los propios residentes a intervenir de manera rudimentaria, utilizando varas y pedazos de madera, los vecinos han tenido que separar los cables eléctricos que se encuentran excesivamente estirados y vencidos tras décadas de uso sin sustitución.

Ante este escenario de desidia compartida, la comunidad organizada de Pinto Salinas hace un llamado de urgencia tanto a la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) como a CANTV. Exigen una inspección técnica inmediata y un plan de mantenimiento integral que sustituya los postes vencidos y tense las guayas de alta energía, antes de que el invierno o el colapso definitivo de la estructura cobren una vida inocente.

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