
Con el 100 % de los votos contabilizados, se confirma que el próximo 7 de junio el país definirá su futuro en una segunda vuelta entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez.
Fujimori (Fuerza Popular) lideró los resultados con el 17,18 % de los votos válidos (2.877.678 apoyos). Por su parte, Sánchez (Juntos por el Perú) aseguró el segundo lugar con el 12,03 % (2.015.114 sufragios), tras una reñida disputa con el ultraderechista Rafael López Aliaga (Renovación Popular), quien quedó en tercer puesto con el 11,90 % (1.993.904 votos).
La diferencia que otorgó el pase al balotaje a Sánchez sobre López Aliaga fue de apenas 21.210 votos. Ante este estrecho margen, López Aliaga ha exigido a las autoridades electorales que no proclamen los resultados oficiales hasta que se resuelvan sus reclamos. El candidato derechista ha denunciado —sin presentar pruebas— un presunto fraude en su contra, argumentando los severos retrasos en la apertura de los centros de votación en Lima, su principal bastión electoral.
El próximo gobierno asumirá las riendas del país para el periodo 2026-2031, con el enorme reto de dar estabilidad a una nación que ha tenido ocho jefes de Estado en los últimos diez años.
Esta segunda vuelta representa, en gran medida, una reedición de los comicios de 2021.
Keiko, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori, busca romper su racha tras haber perdido el balotaje en las últimas tres elecciones.
Por su parte, Sánchez compite en representación de la corriente del encarcelado expresidente Pedro Castillo, el mismo que derrotó a Fujimori en 2021.
Mayor número de aspirantes y descontecto ciudadano
Este proceso electoral pasó a la historia de Perú por registrar el mayor número de aspirantes, con un total de 35 candidatos presidenciales.
Esta fragmentación, sumada al profundo descontento de la ciudadanía hacia su clase política, provocó un fenómeno inusual, pues el verdadero ganador de la primera vuelta fueron los votos blancos y nulos, que alcanzaron el 16,84 % de los emitidos (3.418.321), cifra considerablemente superior a la obtenida de manera individual por cualquier candidato en la contienda.
Debido al margen tan ajustado para definir al rival de Fujimori, el proceso de escrutinio ha sido uno de los más largos de la historia reciente, replicando la polarización y el suspenso vividos en las segundas vueltas de 2016 y 2021 (donde el ganador se definió por poco más de 40.000 votos).
Durante estas casi cinco semanas, los 60 jurados electorales especiales distribuidos en todo el territorio nacional revisaron minuciosamente más de 5.000 actas impugnadas debido a diversas inconsistencias. Esto obligó a realizar recuentos de votos en audiencias públicas transparentes para resolver cada una de las observaciones presentadas por las organizaciones políticas.
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