Fotografía de archivo de un trabajador en una maquiladora, en Ciudad Juárez (México). EFE/ Luis Torres

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) proyectó que el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela registrará un incremento cercano al 6,5 % al cierre de 2026 en comparación con el año anterior, mientras que ubicó la estimación de inflación anual en torno al 385 %, según recoge su más reciente informe macroeconómico.

De acuerdo con el Reporte Macroeconómico de Venezuela correspondiente al primer semestre de 2026, la previsión del 6,5 % incorpora una desaceleración de medio punto porcentual vinculada a los efectos iniciales del doble terremoto del pasado 24 de junio. El organismo calcula que el desastre natural causó daños materiales directos por el orden de los 6.700 millones de dólares.

El documento precisa además que esta proyección de crecimiento no contabiliza todavía el impacto positivo que pueda generar la demanda asociada a las labores de reconstrucción, efectos que, según el PNUD, «podrían manifestarse con mayor intensidad durante 2027».

Impulso del sector petrolero e ingresos fiscales

Durante los primeros seis meses de 2026, la actividad económica venezolana mantuvo una trayectoria ascendente impulsada principalmente por el dinamismo de la industria hidrocarburífera, un mayor flujo comercial interno y una superior oferta de divisas derivadas de las ventas externas.

En este período, la producción de petróleo promedió 1,09 millones de barriles diarios. Esta cifra favoreció una «recuperación significativa» de la recaudación fiscal, tanto en el componente tributario como en los ingresos de origen petrolero.

Al respecto, el PNUD resaltó que los recursos provenientes de la actividad hidrocarburífera resultan estratégicos para apalancar inversiones productivas, ampliar la capacidad de crecimiento a largo plazo y respaldar el financiamiento de la infraestructura afectada por el evento sísmico.

Desafíos macroeconómicos y costo humano del sismo

No obstante el desempeño positivo de la actividad, la entidad internacional advirtió que la persistencia de una elevada inflación, la volatilidad en la tasa de cambio, el deterioro del sistema eléctrico nacional y la pérdida acumulada de la capacidad productiva se consolidan como los principales obstáculos para la sostenibilidad económica en el mediano plazo.

El informe concluye recordando la magnitud de la emergencia vivida a mitad de año: de acuerdo con las cifras oficiales, el doble movimiento telúrico del 24 de junio dejó un saldo de 6.301 personas fallecidas, 856 edificaciones con daños de diversa consideración y 190 estructuras colapsadas.

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