Desde la madrugada de este jueves, numerosas familias de Tumeremo, El Dorado y los sectores del Kilómetro 88 y Kilómetro 27, en el sur del estado Bolívar, se encuentran completamente a oscuras debido a una nueva ola de cortes intermitentes y racionamientos desmedidos que se extienden entre cinco y ocho horas diarias.
La grave crisis del sistema eléctrico mantiene paralizada la actividad económica y social de la región. Voceros de la población afectada denunciaron que las constantes fluctuaciones y apagones terminaron por arruinar el comercio local, alterar la normalidad de los hogares, interrumpir las telecomunicaciones y el servicio de internet, y comprometer gravemente la seguridad nocturna de estas poblaciones vulnerables.
Sin información oficial y con el comercio al borde de la quiebra
Los afectados señalaron que las fallas constantes o el denominado «racionamiento minero» se aplican sin ningún tipo de planificación. Los habitantes denunciaron que no existe un pronunciamiento oficial por parte de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), así como tampoco un cronograma público que les permita tomar previsiones frente a las contingencias.
«Las autoridades locales se ‘pelotean’ la responsabilidad de un lado al otro como si fuera una final de fútbol, mientras nuestros pueblos siguen sin respuestas», manifestaron indignados comerciantes de la zona de Tumeremo, quienes reportan que las interrupciones prolongadas los están llevando al quiebre inminente de sus negocios al no poder mantener refrigerados sus productos ni procesar pagos electrónicos.
Aunque extraoficialmente se les ha informado a los residentes que se trata de «órdenes de arriba» y que el límite máximo de racionamiento por circuito debería ser de cinco horas diarias —pudiendo aplicarse de manera fraccionada—, la realidad en las calles supera con creces esa medida, llegando a pasar hasta más de media jornada sin el servicio de energía.
Un llamado de auxilio y el anuncio de protestas democráticas
Ante la desesperada situación, la sociedad civil organizada del sur de Bolívar emitió una enérgica señal de socorro dirigida a la directiva de Corpoelec y a las autoridades competentes, extendiendo su llamado incluso a la comunidad internacional.
«Nos están matando lentamente a nuestros ancianos por las altas temperaturas y la falta de equipos médicos activos. Nos están quebrando los negocios. Esto es un grito de auxilio al país: nos estamos muriendo», expresaron representantes vecinales.
Como respuesta al abandono gubernamental, la población afectada anunció el inicio de una agenda de protesta pacífica y democrática. La primera acción consistirá en una campaña de protesta digital masiva para visibilizar el apagón que sufre el sur del país. Asimismo, los organizadores comunitarios advirtieron que, de no recibir soluciones prontas, no descartan convocar a caminatas pacíficas, vigilias y cacerolazos en las principales avenidas de Tumeremo en señal de protesta y exigencia por el restablecimiento del servicio eléctrico.
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