
La economía venezolana experimentará un repunte productivo al alcanzar una tasa de crecimiento de 12,8% para el año 2027, superando el 6,8% proyectado para el cierre de 2026, de acuerdo con el informe macroeconómico elaborado por el economista Jesús Palacios Chacín para la firma Summa Consulting. Sin embargo, el estudio precisa que este rebote partirá de un piso histórico considerablemente contraído, estimando que el producto interno bruto (PIB) real de 2027 representará aproximadamente el 44% del volumen alcanzado en 2012.
Las proyecciones de la consultora señalan una escala ascendente en el PIB nominal del país, el cual pasará de 110.000 millones de dólares registrados en 2025 a 131.600 millones de dólares al término de 2026, con una trayectoria que busca aproximarse a los 200.000 millones de dólares para el año 2030.
El informe detalla que las perspectivas del desempeño para 2026 debieron ser ajustadas tras el evento sísmico del pasado 24 de junio, hecho que redujo la previsión de crecimiento anual desde un 8,5% inicial a 6,8%, al tiempo que elevó la proyección de la inflación de 235% a 361% producto de distorsiones logísticas, fallas de suministro y emisión monetaria. El documento cuantifica los daños directos del sismo entre 10.500 y 12.500 millones de dólares, ubicando las necesidades financieras de reconstrucción entre 12.000 y 15.000 millones de dólares.
Esta contingencia impulsará significativamente al sector construcción, calculando expansiones de 15% para 2026 y de 35% para 2027, condicionado a la estabilidad del suministro eléctrico y el acceso a crédito a largo plazo. Por su parte, la actividad petrolera se perfila como el eje motor de la recuperación nacional: las exportaciones de hidrocarburos subirían de 18.200 millones de dólares en 2025 a 31.300 millones en 2026, alcanzando los 37.500 millones de dólares en 2027.
Tras registrarse una extracción de crudo de 1,206 millones de barriles diarios en septiembre de 2026, datos de Rystad Energy citados en el estudio señalan que alcanzar la meta de tres millones de barriles diarios hacia 2040 requerirá inversiones por 183.000 millones de dólares, comprometiendo 30.000 millones para el primer trienio.
En el plano financiero y del mercado interno, la banca mantiene severas restricciones de liquidez con una cartera de crédito de apenas 3,2% del PIB. Para mitigar esta brecha, ganan terreno alternativas de financiamiento al consumo como la red Cashea, que proyecta estructurar el equivalente al 2,4% del PIB impulsada por 10 millones de usuarios activos.
Entretanto, la realidad social refleja un ingreso medio personal de 270 dólares mensuales frente al costo de una canasta básica estimada en 550 dólares, situando la pobreza por ingresos en 76,5% de la población. Asimismo, se estiman incrementos del 10% en 2026 y 15% en 2027 para la manufactura, mientras que el comercio repuntaría un 6% y 13% en los mismos períodos.
Summa Consulting concluye que para consolidar de forma sostenida la senda expansiva prevista para 2027, el país requerirá reformas estructurales en las áreas fiscal y laboral, definiciones en el esquema de dolarización, garantías de seguridad jurídica para la atracción de capitales privados y la restitución paulatina de la calidad de los servicios públicos nacionales.
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