Nursultán.- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, aseguró hoy que los 2.030 soldados de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) que se encuentran en Kazajistán serán retirados por completo una vez cumplida su misión.

«Se envió un contingente de fuerzas colectivas de mantenimiento de la paz de la OTSC a Kazajistán y, quiero enfatizar que (será) por un período de tiempo limitado, el que el presidente de Kazajistán crea oportuno, dijo en una cumbre telemática de los líderes de la alianza militar postsoviética.

Putin aseguró enseguida «por supuesto, todo el contingente será retirado del territorio de Kazajistán», después de cumplir con sus funciones, es decir, de asegurar la protección de infraestructuras y edificios estratégicos en ese país.

El presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev, solicitó el pasado día 6 ayuda a la OTSC, liderada por Rusia y formada también por Armenia, Bielorrusia, Kirguistán, Tayikistán, además de Kazajistán, para reprimir la «amenaza terrorista» en el país, como él mismo ha calificado las protestas violentas que comenzaron el día 2, inicialmente por el alza del precio del gas licuado.

Putin señaló que las unidades de la OTSC se encuentran en Kazajistán «en pleno cumplimiento» del artículo 4 del Tratado de Seguridad Colectiva fundacional de 1992.

Ese contempla que todos los países de la organización se comprometen a dar «ayuda inmediata», incluyendo la militar, a petición de cualquiera de los miembros cuya seguridad se vea socavada en caso de una agresión armada.

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, afirmó por su parte que los soldados de la OTSC enviados a Kazajistán no deben convertirse en un contingente de ocupación.

«No debemos permitir que se presente al contingente de paz como (fuerza) de ocupación», señaló.

«No somos ocupantes. No hemos ido allá (a Kazajistán) por nuestra propia voluntad. Fuimos invitados por nuestros hermanos, nuestros amigos», señaló.

Putin indicó que las medidas tomadas por la OTSC «han demostrado claramente que no permitiremos agitar la situación en nuestra casa y no permitiremos el escenario de las llamadas revoluciones de color», como denomina Moscú la revueltas populares en el espacio postsoviético promovidas supuestamente desde el exterior.

Tokáyev ha asegurado que Kazajistán ha evitado un «golpe de Estado» con la participación de «terroristas internacionales».

Inició una operación antiterrorista en la que las fuerzas kazajas mataron a decenas de personas y detuvieron a casi 8.000 en las mayores protestas en 30 años de independencia.

Según Putin, la situación «vuelve gradualmente a la normalidad».

«Estoy convencido de que en el futuro próximo la situación en todo el país estará finalmente bajo control y estabilizada (…)», añadió.

En opinión de Putin, la amenaza a la condición de Estado que ha surgido en Kazajistán no es causada por protestas espontáneas debido al aumento en los precios del combustible», sino «por el hecho de que fuerzas internas externas destructivas se aprovecharon de la situación con los mismos objetivos que aquellos que tomaron las armas, atacaron al Estado (…)».

Sostuvo que se utilizaron estrategias y tecnologías similares de «grupos bien organizados y bien controlados», incluidos aquellos «aparentemente entrenados en campamentos terroristas en el extranjero» que en la revolución del Euromaidán de 2014, que acabó con el Gobierno de Víktor Yanukóvich por su negativa a firmar un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE).

Moscú califica lo ocurrido entonces en Ucrania de golpe de Estado.

 

EFE