
La Policía Nacional de España reportó un notable incremento en el número de víctimas pertenecientes a redes de prostitución de origen venezolano. De acuerdo con los balances oficiales, estas organizaciones criminales —junto con las de procedencia colombiana, paraguaya y china— son las que registran mayor grado de implantación en el territorio ibérico, superando la presencia histórica de las mafias del este de Europa.
Los datos fueron suministrados este martes por la inspectora Cristina del Collado, jefa de Grupo de la Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos, durante su intervención en los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid, celebrados en San Lorenzo de El Escorial.
El control remoto desde Venezuela
La inspectora del Collado destacó que en el panorama actual de la explotación sexual en España predomina la presencia de mafias latinoamericanas. Al desglosar el funcionamiento de las redes de origen venezolano, la jefa policial reveló una característica operativa diferenciadora: los principales cabecillas e integrantes de la cúpula criminal no se encuentran en territorio europeo, sino que permanecen en Venezuela, desde donde «monitorizan todo» a distancia.
Estas organizaciones captan a mujeres muy jóvenes, con edades comprendidas entre los 18 y 20 años, aprovechándose de su situación de extrema vulnerabilidad económica y social para ejercer sobre ellas una fuerte manipulación psicológica.
La ruta previa por Sudamérica
Las investigaciones técnico-policiales han determinado que, antes de trasladar a las jóvenes a España, los tratantes suelen «ponerlas a prueba» en naciones sudamericanas como Chile y Perú para evaluar su desempeño en el entorno de la prostitución. Las víctimas son captadas mediante falsas promesas de empleo formal y, una vez en el destino, se les notifica la imposición de una deuda ficticia por traslados que oscila entre los 9.000 y los 15.000 euros, los montos más elevados registrados en este tipo de delitos.
A pesar de que la dirección de la red opera desde el país caribeño, la organización dispone de enlaces y colaboradores locales en España encargados de la vigilancia de las víctimas, su rotación constante por distintos pisos de la geografía española y la recaudación del dinero, el cual es enviado posteriormente a los líderes en Venezuela.
Diferencias con redes colombianas, paraguayas y chinas
El informe policial permitió comparar el comportamiento de otras redes internacionales en España:
Redes colombianas: A diferencia de las venezolanas, los jefes de estas estructuras sí residen en España y coordinan a sus captores en Colombia. Someten a las víctimas a deudas de entre 4.000 y 6.000 euros, obligándolas a firmar documentos con datos de familiares y domicilios para usarlos como método de extorsión y amenaza en caso de fuga.
Redes paraguayas: El factor de captación suele basarse en la confianza, dado que en la mayoría de los casos documentados son los propios familiares directos de las víctimas quienes las convencen de viajar a España bajo supuestas ofertas laborales legales.
Redes chinas: Siguen representando el mayor desafío para las brigadas de investigación criminal, debido a que operan dentro de un ecosistema sumamente hermético con barreras lingüísticas, culturales y sociales que dificultan la penetración de agentes encubiertos.
Finalmente, la inspectora del Collado señaló que las mafias provenientes de Europa del Este, con especial énfasis en las de origen rumano, mantienen su despliegue dentro del mercado ilegal en España, aunque los indicadores de inteligencia policial reflejan una tendencia sostenida a la baja en sus operaciones.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!








