La escuela se cae a pedazos ante la mirada indolente del gobierno local y regional

Este 27 de octubre, la Escuela Nacional Tomás Montilla, ubicada en Ciudad Orinoco, antigua Soledad, capital del municipio Independencia del estado Anzoátegui, arribó a un nuevo aniversario en condiciones deplorables.

Lo que debió ser una jornada de festejos e integración institucional se convirtió en un amargo recordatorio del profundo estado de abandono, desidia e insalubridad en el que conviven diariamente más de 600 niños, así como el personal docente y administrativo de la institución.

Uno de los problemas más críticos que afecta al estudiantado es la inoperatividad total del sistema de tuberías y piezas sanitarias. Los baños del plantel se encuentran fuera de servicio, lo que obliga a los menores a trasladarse a zonas enmontadas e insalubres a las afueras o en los alrededores del colegio para realizar sus necesidades fisiológicas, exponiéndose a picaduras de animales y situaciones de riesgo.

A esta crisis sanitaria se suma la falta de acceso a agua potable apta para el consumo humano. Ante la ausencia de bebederos o filtros funcionales en el plantel, los alumnos deben pasar largas jornadas escolares sin hidratación adecuada o consumir agua no tratada, lo que representa un foco latente de enfermedades gastrointestinales.

Red eléctrica colapsada: paredes energizadas y calor sofocante

La infraestructura eléctrica del colegio se encuentra al borde del colapso total. Los ventiladores de las aulas de clase dejaron de funcionar hace años debido a fallas en la red, lo que convierte los salones en verdaderos espacios sofocantes durante las horas de mayor radiación solar.

Lo más alarmante para los representantes es el peligro inminente de electrocución: debido a cortocircuitos internos y filtraciones no atendidas, varias paredes del plantel transmiten descargas eléctricas al contacto. A pesar del peligro que esto representa para la vida de los niños, las autoridades no han ejecutado reparaciones en las acometidas del edificio.

Infraestructura en ruinas y aulas desmanteladas

El deterioro físico del recinto escolar es evidente a simple vista. Las paredes han perdido por completo la pintura, los pisos presentan severas grietas y huecos, y los pizarrones sufrieron un desgaste tal que dificulta la impartición de contenidos pedagógicos. La escasez de pupitres es otra constante; muchos alumnos deben ver clases de pie o compartir asientos deteriorados.

Asimismo, durante la temporada de lluvias la situación empeora drásticamente, pues el techo del plantel presenta múltiples filtraciones que provocan que «llueva más adentro que afuera». Esta condición anega los salones, destruye el poco material didáctico existente e interrumpe de forma continua el calendario escolar.

Inseguridad por falta de cerca perimetral y clamor a las autoridades

A la cadena de carencias se añade la pérdida total de la cerca perimetral. Sin un cerramiento adecuado, las instalaciones de la Escuela Tomás Montilla quedan expuestas al ingreso de personas ajenas a la institución, animales callejeros o amigos de lo ajeno, dejando a la comunidad escolar en un estado de vulnerabilidad permanente.

Ante esta realidad, los padres, madres y representantes denunciaron que el Ministerio del Poder Popular para la Educación ha olvidado por completo a este centro educativo por encontrarse en la zona sur, a cientos de kilómetros de la capital del estado Anzoátegui.

De igual forma, exhortaron directamente al alcalde del municipio Independencia, Hernán Rodríguez, y al gobernador de la entidad, Luis José Marcano, a dejar de lado la indiferencia y destinar con urgencia los recursos necesarios para la rehabilitación integral del plantel.

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