Madrid.- La compañía española Repsol invertirá 18.300 millones de euros entre 2021 y 2025, de los que 5.500 millones (30 %) irán a iniciativas de bajas emisiones (renovables y bombeo), según su nuevo plan estratégico, con el que persigue acelerar en su objetivo de ser una empresa multinenergética y de cero emisiones netas en 2050.

Para ello, Repsol apostará por descarbonizar su cartera de activos y por un nuevo modelo operativo dividido en cuatro áreas de negocio: Upstream (exploración y producción), Industrial, Cliente y Generación baja en emisiones, en la que podrían entrar socios o sacar a bolsa para impulsar sus objetivos y garantizar un mayor retorno de las operaciones.

La nueva estrategia está basada en una previsión de precios de 50 dólares el barril de brent y 2,5 dólares por Mbtu (medida gasista), con los que la compañía generará caja para cubrir las inversiones, remunerar a los accionistas y llegar a 2025 con un nivel endeudamiento similar al de 2020.

«El plan se autofinanciará, incluso en escenarios adversos de precios y garantizará una sólida posición financiera y un refuerzo de los ratings de las agencias internacionales», ha asegurado Repsol, que en 2021 recuperará el dividendo en efectivo, con el abono de 0,60 euros por acción, remuneración que prevé elevar a 0,75 euros, un 25 %, en 2025.

«Con este nuevo plan damos un paso significativo hacia el objetivo de ser una compañía cero emisiones netas, siguiendo una ruta rentable y realista, con la que podremos crecer, maximizando el valor para nuestros accionistas y asegurando el futuro», según el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz.

ASEGURAR LA FORTALEZA FINANCIERA Y LOGRAR UN EBITDA DE 8.300 MILLONES EN 2025

Dado el complicado entorno actual, marcado por la incertidumbre generado por la pandemia, en los dos primeros años del plan, Repsol se centrará en asegurar su fortaleza financiera y priorizará medidas de eficiencia, reducción de inversiones y optimización del capital, al tiempo que desarrollará proyectos para liderar la transición energética.

A partir de 2022, una vez recuperado el impacto de la crisis del covid-19, se enfocará en la aceleración del crecimiento con el objetivo de generar en 2025 un resultado bruto de explotación (ebitda) de 8.200 millones de euros, frente a los 7.161 millones de 2019.

El área de Generación de bajas emisiones aumentará su cartera de activos y su expansión internacional, mediante crecimiento orgánico y compra de activos, con el objetivo de alcanzar un capacidad de generación de 7,5 gigavatios (GW) en 2025 y de 15 GW en 2030.

Entre 2025 y 2030, acelerará el crecimiento orgánico de su capacidad de generación con el desarrollo de proyectos que supondrán más de 1 GW al año, según la compañía, que prevé que este área de multiplique por ocho su ebitda y alcance los 331 millones en 2025.

El negocio de Upstream se enfocará en áreas geográficas clave, priorizando el valor sobre el volumen, y se centrará en desarrollar proyectos de ciclo corto, que puedan ser gestionados con flexibilidad y con una intensidad de capital limitada, que se sitúa entre las más bajas del sector.

La producción se situará en una media aproximada de 650.000 barriles equivalentes de petróleo diarios en el periodo del Plan y la presencia global se reducirá a 14 países, con una actividad exploratoria más eficiente y focalizada.

La unidad de negocio Cliente aglutinará las actuales áreas de venta de carburantes, GLP, movilidad eléctrica, suministro de electricidad y gas, soluciones energéticas y lubricantes y aportará al ebitda 1.400 millones en 2025 (1,4 veces más).

Por su parte, el área Industrial invertirá una media de 900 millones de euros al año y englobará refino, trading, mayorista de gas, biocombustibles y química y la compañía seguirá trabajando para transformar sus refinerías en instalaciones capaces de generar productos de baja, nula o incluso negativa huella de carbono.

Para abordar esta transformación, se apoyará en cuatro grandes pilares: eficiencia energética (con inversiones de 400 millones para reducir emisiones en 800.000 toneladas al año), economía circular, el hidrógeno renovable y la captura y uso de CO2.

El Plan 2021-2025 establece objetivos más ambiciosos de reducción de emisiones, con una disminución de la intensidad de carbono del 12 % para 2025, del 25 % para 2030 y del 50 % para 2040, frente al 10, 20 y 40 %, respectivamente, fijados con anterioridad.

 

EFE