ATLANTA (ESTADOS UNIDOS), 15/06/2026.- El centrocampista de España Rodri (2i) y el portero de Cabo Verde Josimar Das "Vozinha" (2d) durante el partido del grupo H del Mundial 2026 entre España y Cabo Verde, este lunes en el Estadio Atlanta. EFE/ Lavandeira Jr

El fútbol volvió a demostrar por qué es un deporte impredecible: los «Tiburones Azules» plantaron cara con un orden defensivo monumental y firmaron la primera gran sorpresa del campeonato al arañar un heroico empate sin goles (0-0).

El libreto del encuentro se trazó desde el pitido inicial. La España de Luis de la Fuente se adueñó del balón intentando tejer jugadas por dentro con Pedri y Fabián Ruiz, pero la fluidez brilló por su ausencia ante el rocoso bloque defensivo africano. Los minutos pasaban y el nerviosismo se palpaba en el bando español. Aun así, la calidad de la Roja generó ocasiones claras antes del descanso. La más importante llegó en las botas de Ferrán Torres, quien estrelló un misil en el larguero en el minuto 39.

El rechace cayó en manos de Mikel Oyarzabal, pero el veterano guardameta caboverdiano, Vozinha, reaccionó de manera providencial para evitar la caída de su arco. Poco después, al filo del intermedio, el arquero volvió a vestirse de héroe sacando una mano milagrosa ante un testarazo de Aymeric Laporte.

Reacción tardía y agonía final

En el complemento, la dinámica no cambió. España insistió con el mismo plan de juego de manera un tanto impaciente y predecible, lo que facilitó el trabajo de los centrales Pico Lopes y Diney. Viendo que el cerrojo no cedía, Luis de la Fuente buscó el desborde desde el banquillo metiendo a la cancha a Lamine Yamal, Mikel Merino, Dani Olmo y Nico Williams.

El asedio final fue total. Lamine intentó agitar el ataque por la banda derecha y Olmo buscó balones al área. En el minuto 88, Oyarzabal tuvo la victoria en sus botines tras un centro, pero Pico Lopes apareció de la nada para desviar milagrosamente con la cabeza por encima del travesaño.

La sorpresa pudo ser todavía mayor en los últimos suspiros. Aprovechando los espacios de una España volcada en ataque, Cabo Verde hiló una vertiginosa contra en el minuto 90 que terminó en un saque de esquina. Borges ganó por las alturas y remató de cabeza con destino a la inmortalidad, pero el balón fue directo a las manos de Unai Simón. En la última jugada del añadido, Oyarzabal rozó el poste tras peinar un córner.

Con el silbatazo final, la alegría estalló en el banquillo de Cabo Verde, celebrando un punto histórico en su primera cita mundialista. Para España queda la dura tarea de hacer autocrítica, pues la falta de contundencia y un ritmo de juego espeso los obligará a buscar la clasificación con urgencia en sus próximos y exigentes duelos ante Uruguay y Arabia Saudí.

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