Ciudad Guayana.- Después de 11 años de encarcelamiento sin pruebas en su contra, retrasos en el proceso judicial y otras faltas al debido proceso; Rodney Álvarez exigió este martes 31 de mayo el reenganche a su puesto de trabajo; además, pidió que los beneficios laborales volvieran a estar presente en la vida de su familia.

«Pido es volver a mi puesto de trabajo, eso es lo que pido. Que se me paguen mis salarios caídos, que dejé de percibir y los beneficios que dejaron de gozar mis hijos», esgrimió el ex trabajador de Ferrominera del Orinoco.

Álvarez levantó sus manos y aseguró que están libres de la sangre que salpicó el asesinato de Renny Rojas, en el marco de una asamblea que discutía los temas electorales del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera (Sintraferrominera).

«Estuve privado de la libertad durante 11 años injustamente por un delito que yo no había cometido, fui tomado como chivo expiatorio. Sin ningún tipo de pruebas fui encarcelado», lamentó.

También denunció que funcionarios del Centro de Investigaciones Penales y Criminalística (CICPC) lo intentaron obligar a declararse culpable, pese a que nunca se presentaron pruebas condenatorias.

«Funcionarios del CICPC me decían que me declarara culpable porque desde mi detención ya había sido condenado», declaró Rodney Álvarez.

La defensa también le solicitará al Fiscal Tarek William Saab que abra una investigación de carácter penal contra el presunto autor material o intelectual del asesinato de Renny Rojas.

«Fui secuestrado por el Estado»

Rodney Álvarez relató los diferentes momentos en los que se le vulneró sus derechos humanos. También denunció que el sistema carcelario de Venezuela «no está diseñado para tratar seres humanos».

«Después de 11 años donde me quitaron mi vida, mi libertad y me vulneraron todos mis derechos. No es nada fácil, pero me mantuve en pie mientras fui secuestrado por el Estado», expresó el ex trabajador de Ferrominera del Orinoco.

Además, contó que fue víctima de la mala alimentación y otros hechos que degradan a la persona.

«La mala alimentación que uno tiene allí, el mal trato de los funcionarios o la falta de agua. Nosotros tenemos que defecar sobre la anterior porque no hay agua. No contamos con un servicio médico. Somos tratados como animales».

«Me quitaron el derecho de ser padre y de ser hijo. Me quitaron el derecho de llevar a mis hijos a la escuela, de poder amarrarle los cordones», sollozó después de 11 años injustificado tras las rejas de una cárcel venezolana.

Hoy el ex ferrominero está exigiendo su reenganche laboral para poder rehacer su vida, después de que el impune asesinato de Renny Rojas empañó con desgracia la vida de Álvarez.

Brayan Silva