Sao Paulo.- El sector de servicios de Brasil se desplomó un 6,9 % en marzo frente a febrero, el peor resultado desde el inicio de la serie histórica en enero de 2011, lastrado por la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 que paralizó la economía del país, informó este martes el Gobierno.

Según los datos divulgados hoy por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), los impactos observados fueron sentidos «especialmente en el último tercio de marzo», cuando comenzaron a entrar en vigor las medidas de aislamiento social debido a la COVID-19.

En el primer trimestre del año, el sector de servicios bajó un 0,1 %, mientras que, en la comparación anual, retrocedió un 2,7 % frente a marzo de 2019 y puso fin a una racha de seis tasas positivas.

El IBGE apuntó que la caída del 6,9 % en el paso de febrero a marzo fue acompañada en todas las cinco actividades económicas investigadas, sobre todo en los servicios ofrecidos a las familias, que tuvo una caída récord del 31,2 %, y los auxiliares a los transportes y correos (-9,0 %).

Las presiones negativas «más intensas» en dichos segmentos obedecieron a la expresiva retracción en los ingresos de las empresas del sector de alojamiento y alimentación (-33,7 %) y del transporte aéreo (-27,5 %) y terrestre (-10,6 %).

«Esta caída es motivada, en gran parte, por las paralizaciones de los establecimientos, sobre todo en los restaurantes y hoteles, que son parte de los servicios ofrecidos a las familias», explicó el gerente de la investigación, Rodrigo Lobo.

Añadió que los impactos en el sector se intensificaron en los últimos 10 días de marzo, cuando los gobernadores de los 27 estados del país pasaron a «tomar medidas más fuertes» en relación con el aislamiento social, lo que llevó a que muchas empresas de servicios no esenciales funcionasen «de forma parcial» o incluso «cerrasen».

También registraron caída los servicios profesionales, administrativos y complementares (-3,6 %), información y comunicación (-1,1 %) y otros servicios (-1,6 %).

Desde finales de marzo, los gobernadores brasileños han adoptado medidas de distanciamiento social en un intento de contener la acelerada propagación del coronavirus, que ya deja 11.519 muertos y casi 170.000 infectados en el país, pese a las reiteradas críticas y censuras del mandatario, Jair Bolsonaro.

Este lunes, Bolsonaro, contrario a las cuarentenas y quien llegó a calificar la pandemia de «gripecita» y «neurosis», firmó un decreto que incluye gimnasios, salones de belleza y barberías en la lista de servicios esenciales que deben seguir funcionando.

No obstante, el Tribunal Supremo de Brasil ratificó recientemente la autonomía de los estados y municipios para decidir las medidas de aislamiento social y los servicios que pueden continuar operando durante la crisis sanitaria.

 

EFE

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