Sentimiento en la calle de la gente, es el mismo, desean un cambio. Foto: Wilmer Barrero
Yessika Muñoz

Ciudad Guayana.-  En los últimos años es común escuchar entre las conversaciones de los ciudadanos la frase “situación país” con un tono desalentador.

A cada quien el tema económico le ha afectado en distintos ámbitos de su día a día.

En el caso de Nathaly Bello, su mayor preocupación es la educación de su hijo porque la “situación país” ha generado que no tenga maestra.

Actualmente no todos los padres pueden pagar un colegio privado, así que no tienen otra opción que inscribir a sus hijos en colegios públicos.

Pero esto es una solución a medias porque los maestros estadales también se ven afectados por la “situación país”, es que han venido reclamando sueldos dignos y pago de beneficios.

Como sus reclamos no han sido escuchados decidieron declararse en asamblea permanente.

Según Nathaly la maestra de su hijo y otras más solicitaron reposo, pero en realidad su actuación se debe al descontento por los denominados “sueldos de hambre”, que devengan.

Esta madre de 28 años dice que su hijo estudia 5to grado de educación primaria, y ante a la falta de maestra, en un solo salón hay niños de distintas etapas.

“Mi hijo estudia 5to grado y lo meten en un salón de 3er grado. Y no está siendo evaluado, es como si estuviera en una guardería”, sentencia.

Esta representante considera lamentable lo que está pasando, dice que las autoridades no buscan una verdadera solución, ante un grave problema que perjudica la formación de los niños.  

Y se pregunta “¿cómo aprende un niño?; yo prefiero dejarlo en casa”.

También agrega que la “situación país” ha afectado su propia preparación profesional; es que tuvo que dejar sus estudios universitarios al dañarse el único carro que poseía la familia.

El vehículo que utilizaban para llevar al niño al colegio y para ella misma asistir a la universidad.

Sin carro y sin la posibilidad de pagar los repuestos genera otra desventura, es decir, el drama que es tomar un transporte público en Ciudad Guayana.

Todo usuario de transporte público sabe que debe enfrentarse a la agonía que es esperar un autobús porque hay pocos para cubrir las rutas. Aunado a las constantes quejas de los pasajeros sobre el aumento continuo del pasaje  y la reducción de rutas de las unidades.

La cadena sigue con la falta de efectivo y la negativa de los conductores en aceptar billetes de baja denominación.

Es que actualmente los avances o colectores solo aceptan papel moneda a partir de los 50 bolívares.

Aunque el sostén de familia de la casa de Nathaly es su esposo, ellos no pierden la esperanza que la “situación país” cambie, sin saber cómo.

A pesar de ello, nadie les quita las ganas de seguir resistiendo a las penurias diarias.

“El sueldo no da”

Ante la hiperinflación a la que está sometido el país, el ciudadano común ha tenido que dedicarse a diferentes oficios para poder paliar la crisis económica. O cada miembro de la familia tiene que hacer un aporte para satisfacer las necesidades básicas alimenticias de sus miembros, porque un solo “sueldo no da” para un mercado semanal.

Manuel Tenía, ha trabajado desde hace 12 años como ayudante de despacho de camión, y tiene que trabajar horas extras (más de ocho horas) para devengar un porcentaje mayor al sueldo básico.

Su esposa en casa ayuda con la venta de helados, refrescos, chupetas de coco, cigarros y todo producto que puedan ofrecer detallado.

Es una alternativa que están empleando cada vez los guayacitanos. Colocar una mesa frente a sus casas o un cartel que indica la venta de alguno de estos productos.

Manuel dice que es una opción para adquirir efectivo, que luego utilizarán para comprar comida en los mercados; porque así es más económico que con punto de venta.

También les sirve para costear el pasaje en transporte público.

De esta forma se mantiene una familia de cinco personas.

Por otro lado, Emmanuel Martínez, cuenta que a pesar de tener solo responsabilidad con su madre la “situación país” lo ha obligado a buscar varias oportunidades de negocios.

Este joven de 27 años hace tres años que se dedica al negocio de turismo y venta de teléfonos.

No obstante, critica que la “situación país” ha cerrado las oportunidades de negocio a muchos y poder aspirar a una buena calidad de vida.

Recientemente se puede notar que muchos locales han cerrado, otros han cambiado el producto que vendían, es decir, su razón social es otra.

Por ejemplo, zapaterías que ahora expenden productos de la cesta básica.

A juicio de Emmanuel, “hay que confiar en Dios, porque el cambio que se necesita es espiritual, independientemente de quien esté gobernando”.

Piensa que la “situación país” ha afectado a algunos para bien otros para mal.

En este sentido, explica que muchos han tenido momentos aleccionadores y otros lamentablemente se han dedicado a estafar o robar.

Asimismo reconoce que debido a la crisis económica o la “situación país” también ha limitado a muchos jóvenes como él, a formar su propia familia.