
Los planetas errantes (o de flotación libre) vagan por la Vía Láctea sin estar ligados a ninguna estrella. Recientemente, un equipo internacional de científicos logró un hito histórico: mediante observaciones simultáneas desde la Tierra y el espacio, detectaron uno de estos mundos y determinaron con precisión tanto su masa como su distancia.
El estudio, liderado por Subo Dong de la Universidad de Pekín y publicado en la revista Science, demuestra que la coordinación de telescopios permite superar los desafíos técnicos para localizar estos cuerpos y entender mejor cómo se originan.
Desafío de ver lo invisible
La gran mayoría de los planetas orbitan estrellas, pero las teorías de evolución planetaria sugieren que existen millones de «vagabundos» galácticos. Detectarlos es extremadamente difícil, ya que no emiten luz propia ni transitan frente a una estrella que revele su presencia.
Mientras que los planetas comunes se descubren mediante el método de tránsito (caída de luz estelar) o el método Doppler (balanceo gravitacional), los planetas errantes requieren de la microlente gravitacional.
¿Qué es una microlente? Es un fenómeno derivado de la Relatividad General de Einstein. Cuando un objeto masivo (el planeta) pasa frente a una fuente de luz distante (una estrella lejana), su gravedad actúa como una lupa, curvando y magnificando la luz del fondo.
Esfuerzo coordinado a 1.5 millones de kilómetros
Lo que hace único este hallazgo es la simultaneidad. Al evento lo captaron al mismo tiempo por telescopios terrestres como el proyecto polaco OGLE y la Red de Telescopios de Microlentes de Corea y el telescopio espacial Gaia, situado a 1.5 millones de kilómetros de nuestro planeta.
Gracias a esta «paralaje» (observar el mismo evento desde dos puntos muy distantes), los investigadores calcularon que el planeta tiene una masa similar a la de Saturno (un 22% de la de Júpiter) y se encuentra a unos 3 pársecs de la Tierra.
Origen de los vagabundos galácticos
Dada su masa, el equipo sostiene que este objeto no nació aislado como una estrella fallida o una enana marrón. Lo más probable es que se formara dentro de un sistema solar convencional y fuera expulsado violentamente de su órbita debido a interacciones gravitacionales con otros planetas o estrellas vecinas.
Telescopio Nancy Grace Roman
Aunque desde el año 2000 solo se han identificado unos pocos planetas de este tipo, el panorama cambiará pronto. Gavin Coleman, de la Queen Mary University de Londres, destaca que el lanzamiento del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA (programado para 2027) marcará un antes y un después.
Este observatorio podrá rastrear el cielo en infrarrojo 1,000 veces más rápido que el Hubble, lo que permitirá detectar miles de planetas errantes y poner a prueba nuestros modelos actuales sobre cómo se construye —y se destruye— un sistema planetario.
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