En un movimiento legal histórico para la industria del entretenimiento, Taylor Swift solicitó formalmente el pasado 24 de abril el registro de marca federal para su voz y apariencia física.
La medida, gestionada a través de su empresa TAS Rights Management, busca crear un perímetro legal infranqueable contra el uso no autorizado de su identidad mediante inteligencia artificial (IA).
La estrategia jurídica se desplegó ante la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos (USPTO) mediante tres solicitudes específicas. Dos de ellas corresponden a «marcas sonoras» para proteger las frases: “Hey, it’s Taylor Swift” y “Hey, it’s Taylor”.
La tercera es una marca visual que describe minuciosamente su estampa en el Eras Tour: la cantante sosteniendo una guitarra rosa con correa negra, vistiendo un body iridiscente y botas plateadas.
Esta decisión no es fortuita; surge como respuesta directa a incidentes críticos de 2024 y 2025, donde la imagen de Swift fue suplantada en deepfakes de contenido explícito y propaganda política no autorizada.
Al registrar estas marcas, su equipo legal podrá demandar no solo por copias idénticas, sino por imitaciones «confusamente similares» generadas por algoritmos. Este camino legal ya fue explorado recientemente por el actor Matthew McConaughey, quien registró su característica frase “Alright, alright, alright” para protegerse de la clonación de voz.
Aunque este registro vocal es una frontera nueva, Taylor Swift es una veterana de la propiedad intelectual: actualmente posee más de 50 marcas registradas que protegen desde su nombre hasta letras específicas de sus canciones.
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