El entrenador de Portugal, el español Roberto Martínez, habla con sus jugadores en la segunda pausa de hidratación del encuentro de octavos de final en el que su equipo quedó eliminado con un gol de Mikel Merino, en Dallas, Texas. EFE/MIGUEL A. LOPES

El técnico español Roberto Martínez puso fin a su andadura al frente de la selección de Portugal tras tres años marcados por un inicio de récords y la conquista de la Liga de Naciones, pero también por la falta de brillo en las grandes citas internacionales.

El propio preparador catalán anunció su marcha en la rueda de prensa posterior a la eliminación en los octavos de final del Mundial de 2026 ante España (1-0), celebrada en Dallas.

«Es el final de un ciclo. Llegué a Portugal para ganar el Mundial y creo que, sin ganarlo, no tiene sentido continuar», afirmó con rotundidad, cerrando una etapa que comenzó el 9 de enero de 2023 tras sustituir a Fernando Santos.

Martínez había heredado un combinado sacudido por un turbulento Mundial de Catar 2022, donde la eliminación ante Marruecos en cuartos coincidió con un evidente distanciamiento entre Santos y el capitán, Cristiano Ronaldo. Frente al criticado estilo defensivo de su predecesor, la propuesta ofensiva del técnico español enamoró rápidamente a la afición lusa durante la impecable fase de clasificación para la Eurocopa 2024.

Portugal tumba récords

En ese trayecto, Portugal batió un sinfín de récords: logró el billete a la fase final con tres partidos de antelación, firmó la mayor goleada de su historia (un 9-0 a Luxemburgo) y encadenó once triunfos consecutivos, registrando un balance demoledor de 32 goles a favor y solo dos en contra.

Sin embargo, ese cartel de favoritos no bastó en la Eurocopa de 2024, donde el equipo flaqueó notablemente en ataque. Tras superar los octavos en la tanda de penaltis frente a Eslovaquia tras un insípido 0-0, Portugal se despidió en cuartos ante Francia de la misma manera y sin haber logrado anotar en el tiempo reglamentario de ninguno de los dos encuentros.

Pese al bache, Martínez logró resarcirse poco después al conquistar la Liga de Naciones —la segunda en las vitrinas lusas—, imponiéndose a España desde los once metros tras un vibrante empate 2-2.

Entre la tragedia y resiliencia

El tramo final de su gestión estuvo marcado por la tragedia y la resiliencia, tras el fallecimiento en julio de 2025 del delantero Diogo Jota y su hermano André Silva en un accidente de tráfico en Zamora (España). Con un vestuario sumido en el luto, Martínez guio la clasificación hacia el Mundial de 2026, una cita con una fuerte carga emotiva al ser la última Copa del Mundo de Cristiano Ronaldo.

En el torneo, tras una fase de grupos irregular —empate ante la RD del Congo (1-1), goleada a Uzbekistán (5-0) y tablas frente a Colombia (0-0)—, los lusos batieron a Croacia en un dramático duelo de octavos (2-1). No obstante, un gol agónico del español Mikel Merino en el minuto 91 del siguiente cruce dictó la sentencia definitiva de la selección portuguesa y el adiós de su seleccionador.

Roberto Martínez se despide con un balance de 45 partidos dirigidos, traducidos en 30 victorias, nueve empates y seis derrotas. Además de convertirse en el técnico que más rápido alcanzó la centena de goles con el combinado luso —con un balance final de 110 a favor y 36 en contra—, el estratega catalán se mostró orgulloso de su paso por el banquillo.

«Me llevo conmigo el nivel de consistencia, el número de goles, de puntos… Eso es muy difícil a nivel de selecciones. Dejo un legado increíble y espero que los aficionados recuerden que el cuerpo técnico y yo intentamos darlo todo, la vida, durante estos años», concluyo.

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