Ciudad Guayana- Con la vuelta a clases, surgen varias dudas bajo el aura de incertidumbre que generó la decisión del ejecutivo sobre volver a las clases presenciales. José Gregorio Torres Odreman, pedagogo, profesor y Coach Ejecutivo en una entrevista concedida a Soy Nueva Prensa, descifró las principales carencias y problemas de la vuelta a clases, para los profesores y los estudiantes.

¿Qué diferencia  existe entre el inicio de año escolar 2020 y 2021?

El año pasado con la modalidad virtual, los niños tuvieron dos síndromes principales: el estudiante quemado ¿por qué? la excesiva asignación de reforzamiento para el hogar, que en realidad no servían, debido a que no veían clase,  esa excesiva carga los hizo sentirse quemados. 

A parte los alumnos enviaron sus tareas y las calificaciones no reflejaban ese esfuerzo dedicado, generando frustración, un sentimiento de no valía y esa psicología del pesimismo se hizo activa en ellos.

El otro es el Distres, que es el estrés negativo. Eso de “Ya no puedo más”, “me duelen los dedos de tanto escribir”.

¿Cuál es la diferencia de este año? En que los estudiantes y los mismos profesores, dentro de todo, hicieron reacomodos. Yo estudiante, busque estrategias para sacar a adelante esta nueva modalidad, ahora voy a la escuela, pero con otra mentalidad. Quiérase o no, los estudiantes desde casa, comenzaron a innovar, a emprender y por eso hay que revisar hasta donde ellos están motivados a regresar y a reconectar en el proceso de enseñanza.

Ese estudiante que va a regresar al aula, a ver compañeros y profesores ¿Está preparado?

No están preparados, ellos tienen ese Síndrome Post Aula,  donde su ánimo y su energía están bajas para ir a la escuela. Aquí es donde entra el trabajo fundamental de los padres, desde la casa, deben empezar a orientar al estudiante y que ellos puedan ver qué beneficios pueden encontrar, como estudiantes, al volver a las clases. Los alumnos se van a reencontrar con amigos, docentes y con la esencia de su edad, en cuanto a lo escolar.

El padre debe decirle al hijo que este es un nuevo comienzo y motivarlo a desarrollar esas habilidades que descubrieron durante el confinamiento ¿Por qué? Nuestras escuelas cambiaron, nuestro sistema educativo debe cambiar y, aquí es donde hago un llamado a la sociedad educativa a que reflexionemos sobre nuestro sistema educativo.

Llegó el momento de humanizar nuestra educación, practicar la pedagogía del afecto. Cuando hablamos de la pedagogía del afecto, estamos hablando que debo entender que cada estudiante es un individuo diferente y entender sus diferencias académicas y sus limitaciones.

El docente de hoy tiene que revisarse hasta donde sigue conectado con la vocación de educar, de enseñar ¿Por qué? Porque la realidad que vivimos hace de los docentes, los primeros que deben ser motivados para volver a las aulas.

Estar dentro de un aula de clases con, mínimo, 25, 36 estudiantes, que a su vez son 36 sistemas familiares, porque cada estudiante cuando viene al colegio, en su bolso trae a su familia. Por eso el docente tiene que ampliar su mirada y comenzar a generar mayor calidez para que haya mejor calidad en la educación.

¿Cuáles deberían ser los planes a seguir por parte de los colegios?

Muy pocos colegios se están preparando. Las orientaciones que he dado a colegas, primero. La primera semana de clases debe ser una fiesta escolar, a que se refiere esto, en generar psicodinámicas en la escuela donde el alumno y el docente se reconecten con el ambiente. Con eso se busca una conexión y una emoción que me hagan querer continuar e integrarme nuevamente.

Una dinámica puede ser hacer un círculo, respetando la distancia social, e irse presentando y diciendo 5 cosas que le gusta de sí mismo. Otra puede ser, que cada alumno de un recorrido por el salón y que se detenga en un lugar que le llame la atención y después intentar asociar ese lugar con una emoción positiva.

¿Qué importancia tiene la edad para la realización de las psicodinámicas?

Mientras menos edad tenga el estudiante, mejor. Esto debido a que, a menor edad, menos prejuicios, menos creencias bloqueadoras.

La otra cosa, es que en el aula hay que trabajar las creencias que me activaron, durante todo este proceso pandémico, sobre el educar. Hasta donde el estudiante y el docente, creen que estudiar vale la pena.

Este sistema educativo debe cambiar definitivamente, ser más flexible, menos robotizado, menos politizado, tiene que respetar credos, tiene que respetar ritmos de aprendizaje y, el Ministerio de Educación debe promover los grupos estables.

Es en los grupos estables donde nosotros vamos a crear estudiantes innovadores, creativos, emprendedores, autosustentables, porque esta es otro ¿Hasta dónde nuestra educación nos ha formado para ser rentista? Tenemos que ir de la Venezuela rentista, a la Venezuela Productiva, eso tiene que ser empoderando al estudiante y haciéndole ser consciente de sus habilidades y sus inteligencias múltiples.

Y para que el alumno pueda llegar a conocer sus inteligencias el docente debe estar capacitado. Lo más importante es generar estudiantes preguntones, para que interroguen a su realidad. Cuando yo interrogo a mi realidad, genero dudas y empiezo a investigar al respecto para crear.

¿Cómo preparamos a ese docente integral, humano y empático?

El docente venezolano este herido, y no es desde ahorita. El docente debe mirar sus heridas y quienes se las causaron, el docente debe escribirse una carta que responda a la pregunta ¿Para que estudie  educación?

El docente es ese alfarero que va a construir esos jarrones que son los estudiantes. El docente para hacer esa pedagogía de la ternura, debe revisarse. El docente debe a comprender al estudiante, hablar su lenguaje, saber leerlo, a interpretar sus necesidades para brindarle el apoyo.

¿Cómo logramos que se cree esa conexión con el joven disperso, que perdió la fe en la educación y con falta de motivación?

Lo primero que hay que comprender es que el modo de dar clases cambió, ahora se activó el cerebro digital. El docente de hoy tienen que comprender que tiene que dar uso de las herramientas tecnológicas. Hay docentes que, si no son contemporáneos, se quedan atrás y no logran conectar con el estudiante.

Tenemos a docentes del siglo 20, atendiendo a estudiantes del siglo 21, con estructuras del siglo 19 y mallas curriculares del siglo 18. Aquí el docente debe estudiar las generaciones y adaptar el lenguaje y la visión de las generaciones que estas atendiendo.

Estamos en una sociedad congestionada, en convulsión, fatigada y, más en el estado Bolívar. Estamos en una sociedad reprimida, porque nuestro contexto nos ha reprimido y por eso hay que valorar el esfuerzo que hace un estudiante y un docente para ir a un aula de clase. El docente de hoy debe ser más practico que teórico, porque el estudiante es así, porque el estudiante ahora tiene que organizar su horario con un trabajo para llevar comida a la mesa.

¿Cómo podemos usar estos medios digitales para ayudar a los estudiantes sobrecargados?

La educación a distancia es más práctica, genera un aprendizaje acelerado, pero es fría, porque no genera una emoción, no conecta con la emoción y por eso es que las clases presenciales nunca van a pasar de moda. Se transmite más con el cuerpo que con la palabra. El docente de hoy tiene un gran reto, para que el estudiante reconecte con la esencia.

El docente lo primero que debe hacer es encuestar a sus estudiantes, interrogarlos para saber que les gusta hacer, porque para aprender hay que desaprender.

¿Cómo debería estar construida la nueva educación universitaria?

La educación universitaria es potenciar las prácticas profesionales o lo que son los vínculos profesionales…Eso que llaman pasantías. No deben ser en los últimos semestres, deben de ser en los primeros.

Construyamos desde el primer semestre. Que cada estudiante tenga un proyecto para aportar a la comunidad, pero desde mi vocación. Si soy periodista, creo una prensa comunitaria, de manera tal que cuando yo termine mi carrera universitaria, ya tenga una experiencia práctica y darle continuidad.

Por eso la vinculación profesional debe ser desde los primeros semestres, además que nos sirve como filtro para saber si de verdad esa es mi vocación. Con eso garantizamos ir a la Venezuela productiva, ir a la comunalización de la educación, apuntar al blanco y lograr soltar desde nuestras universidades a profesionales robustecidos, realmente expertos técnicos en lo que estudiaron.

¿Cómo trabajamos en casa los valores?

El primer valor que debemos trabajar en casa es la solidaridad, el segundo es el respeto y, muy importante, la diversidad de opiniones, saber respetar las decisiones y el pensar diferente.

Crear los hábitos. Los primeros 21 de escuela hay que reforzar la creación del hábito, por eso papá y mamá deben ayudar los días que no haya escuela para reforzar, los valores, el estudio, el compañerismo…Al repetir algo 21 veces ya eso se incrusta en nuestro comportamiento.

El docente todas las mañanas debe generar una afirmación positiva para los estudiantes, porque debemos reprogramar el cerebro, una afirmación puede ser “Estudiar, vale el esfuerzo”, “Hoy aprendo”, “Mi escuela es un lugar para sentirme y estar bien”

Estas son afirmaciones que el docente todas las mañanas debe repetirlas 21 veces, con movimiento y ejercicios y evitar la estática, crecemos en movimiento mas no en estática, por eso el estudiante involuciona.

Cada 45 minutos hay mover al estudiante para así mover sus pensamientos.

El concepto de la competitividad intrínseca ¿Es una motivación negativa?

 Lo que pasa es que la competitividad que fomenta es la competitividad integral, el “tengo que ser bueno en todo” y no es así. Como generamos nosotros la competitividad, que es diferente a la competencia mal sana, poniendo objetivos y metas al estudiante y si todos los estudiantes salen bien, celebraremos con algo, porque todos lo hicieron bien. Si lo hacemos de la forma tradicional, premiando solo al que lo hace bien, invalidamos, anulamos y no legitimamos al otro desde los talentos y habilidades que tiene, porque todos son diferentes.

Ese modelo fomenta el individualismo, por cuando hablamos individualidad, hablamos de fortalecer las habilidades individuales de los alumnos.

¿Cómo ve la situación escolar a futuro?

Yo parto por esto, no estamos preparados, porque el docente debió convocarse hace 3 meses para su preparación, herramientas para una nueva realidad, porque no sabemos qué va a suceder en las aulas…Es un trabajo bastante arduo, tenemos despolitizar la educación, hay que empoderar al docente.

El Ministerio de Educación tiene que promover escuelas de formación para los docentes, pero no solo en lo técnico, sino en lo humano. ¿Cuál es mi invitación? Que el docente se prepare, donde todos hagan una comitiva general en la que se motive, entusiasme y reconstruya al docente, porque si el docente no está bien, el estudiante tampoco lo estará.

No se ha hecho un trabajo de acomodo y de preparación para los docentes.

 

Víctor Solórzano

Pasante