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Ciudad Guayana.- Nicolás Maduro modificó, otra vez, parte de su gabinete; sin embargo, el nuevo ministro de Industrias y Producción Nacional perdió, de entrada, las competencias de la Corporación Venezolana de Guayana. «De la CVG me encargo yo, usted encárguese de la industria nacional», avisó el sucesor de Chávez.

La alocución no significó ningún tipo de alivio para los trabajadores que desde el 2018 se pronunciaron en contra de la aplicación del memorando 2792, el cual desapareció los contratos colectivos, destruyó las tablas salariales y los beneficios de los trabajadores como el seguro de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM).

«Como Maduro le quitó la autoridad al ministro, entonces nosotros le hacemos un llamado directamente al presidente. Que venga a darle la cara a los trabajadores para que nos dé una respuesta concisa y precisa. Si realmente quiere demostrar que va a trabajar por las empresas de Guayana, entonces que restituya los contratos colectivos, las tablas salariales y que activen a todos esos trabajadores perseguidos por reclamar sus derechos», aseveró el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria de la Alúmina, Bauxita y sus Derivados (Sutralúmina) y trabajador activo de Bauxilum, Rolando Muñoz.

Asimismo, el coordinador general de la Intersectorial de Trabajadores de Guayana y del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera, hoy reemplazado ilegalmente por el Sindicato Revolucionario de Ferrominera Orinoco, Rubén González, calificó este tipo de anuncios como una muestra de la falta de gobernabilidad que hay en el país.

«Es una falta de gobernabilidad completa. Eso demuestra que se les escapó todo de las manos, que perdieron el control de la CVG. No saben qué hacer porque tienen un caos generalizado completo», afirmó González.  

Últimas protestas

Este fin de semana los trabajadores de Ferrominera, Bauxilum y Sidor se declararon de brazos caídos debido al mal cálculo en el pago de sus quincenas y el incumplimiento del aumento salarial que el Gobierno de Maduro decretó.  

«Le venimos exigiendo a la empresa desde hace tiempo que tomen acciones para recuperar el salario. Hemos recibido muchas humillaciones y esa quincena no es lo que se merece un trabajador de ferrominera», denunció César Marcano en medio de las protestas de este fin de semana, según lo reseñó en Twitter.

En respuesta a las manifestaciones del fin de semana, trabajadores indicaron que se les impidió el acceso a sus áreas de trabajo, violando así el artículo 33 de la Ley Orgánica del Trabajo. «A nadie se le impedirá el libre tránsito por autopistas, carreteras, avenidas, veredas o caminos que conduzcan a los centros de trabajo…».

«Lo primero que hicieron fue no mandar los transportes para imposibilitar la llegada de los trabajadores a la empresa. Tampoco les permitieron la entrada a los del tercer turno alegando que se aplicaría un plan de contingencia y que no necesitaban que siguieran cumpliendo con su trabajo», informó Rubén González.

Desactivar trabajadores: la respuesta gerencial

Las protestas iniciadas el viernes pasado, habían llegado a su fin el domingo tras las medidas del «plan de contingencia» y las amenazas de desactivación a quienes lideraban estas quejas constitucionales.

Yanrichar Rosas, quien fue dirigente sindical de Ferrominera, no escatimó a la hora de explicar el modus operandi de los directivos de la empresa después de una protesta.

«Después de los levantamientos del paro vienen los amedrentamientos. Hay informaciones en donde un grupo de trabajadores de Ferrominera están recibiendo amonestaciones por estar en las protestas. Los están acosando por reclamar lo que les pertenece», denunció Rosas.

Asimismo, la Lottt prohíbe a través de su artículo 164 el acoso laboral. «Se prohíbe el acoso laboral en los centros de trabajo públicos o privados, entendiéndose como tal el hostigamiento o conducta abusiva ejercida en forma recurrente o continuada por el patrono o la patrona o sus representantes…».

Según varios dirigentes sindicales como Rubén González y Yanrichar Rosas, la gerencia de Abel Jiménez, presidente de Ferrominera del Orinoco, está amenazando a los trabajadores que asistieron a las protestas de este fin de semana, así como también denuncian que algunos trabajadores serán desactivados por alzar la voz.

Los despidos masivos, la holgada lista de desactivados por reclamar sus derechos laborales, la ausencia ilegal de un listín de pagos, los bajos salarios y hasta la pérdida de sus beneficios como el HCM son los elementos que vienen incorporados a la realidad de las empresas básicas de Guayana. Con el «de la CVG me encargo yo» de Nicolás Maduro, los trabajadores de Guayana esperan que se solucione, al menos, esas condiciones de trabajo; no obstante, las sensaciones de los trabajadores no son prometedoras.

Brayan Silva