Fotografía de archivo en la que se captó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al desender del avión presidencial Air Force One, en West Palm Beach (FL, EE.UU.). EFE/Cristóbal Herrera

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, modificó inesperadamente sus planes este miércoles al anunciar que abandonará Turquía a bordo del antiguo Air Force One. La decisión de no utilizar el nuevo y controvertido avión presidencial donado por Catar ha generado una ola de interrogantes sobre posibles fallos en la seguridad de la aeronave.

La participación de Trump en la cumbre de líderes de la OTAN en suelo turco representó su primer viaje internacional utilizando el aparato catarí. La cumbre se desarrolló en un escenario de alta tensión debido a la intensificación de las hostilidades de Washington con Irán, país que comparte frontera con Turquía.

Los motivos del cambio y las amenazas de Irán

A través de su red Truth Social, Trump matizó el cambio de planes afirmando que recurrió al antiguo Air Force One «por nostalgia» para trasladarse a la base aérea RAF Mildenhall, en el Reino Unido. Detalló que la aeronave donada por Catar hará una escala en esa misma base para que las tropas estadounidenses allí desplegadas tengan la oportunidad de conocerla.

Durante la rueda de prensa de clausura de la cumbre, el jefe de Estado evitó aclarar si el cambio de aeronave respondía a fallos técnicos o de seguridad, pero sí reconoció abiertamente el riesgo latente por parte de Teherán. «Soy el número uno en la lista de objetivos de Irán», aseveró el mandatario.

La controversia del «regalo» de Doha

El mes pasado, Trump retiró de forma temporal el tradicional Boeing 747-200B que venían usando los mandatarios estadounidenses desde la década de 1990 para comenzar a emplear el avión obsequiado el año pasado por la familia real catarí. La transición generó duras críticas en Washington, alimentadas por los altos costos de su adaptación y por sospechas de posibles conflictos de interés.

El Pentágono aceptó el regalo y completó una remodelación valorada en 400 millones de dólares para habilitar su uso temporal. La administración justificó la medida frente a los constantes retrasos de Boeing en la entrega de los dos nuevos aviones oficiales encargados desde el primer mandato de Trump (2017-2021), los cuales podrían estar listos hacia finales de su actual periodo en 2029.

Un ahorro cuestionado por la oposición

A pesar de que el presidente defiende que este puente aéreo provisional ahorra dinero a los contribuyentes —al costar una fracción de los 5.600 millones de dólares presupuestados para la flota definitiva de Boeing—, la oposición demócrata ha tachado el acuerdo de «soborno».

Trump explicó que el avión catarí visitará dos o tres bases aéreas importantes en Europa antes de retornar a Estados Unidos para exhibir su estructura, a la que catalogó de «magnífica». Asimismo, el republicano adelantó que, una vez concluya su mandato presidencial, pretende conservar el aparato para exhibirlo de forma permanente en su futura biblioteca presidencial en Miami.

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