La película ‘Una batalla tras otra’, dirigida por el estadounidense Paul Thomas Anderson, se alzó este domingo como la gran triunfadora de los premios BAFTA. El thriller de acción, protagonizado por Leonardo DiCaprio y ambientado en los movimientos radicales de los años sesenta, logró un total de seis máscaras doradas, consolidándose como la producción más destacada del cine británico.

El filme cumplió con su condición de favorito al imponerse en categorías clave como mejor película, dirección, guion adaptado, actor de reparto para Sean Penn, fotografía y edición.

Con este resultado, la cinta de Anderson toma impulso de cara a los Óscar, donde su éxito en Londres suele considerarse un termómetro definitivo para la estatuilla dorada.

Rivales y decepciones

La competencia fue reñida para sus principales contendientes. ‘Sinners’ solo pudo rescatar tres galardones (guion original, banda sonora y actriz de reparto para Wunmi Mosaku), igualando en número al ‘Frankenstein’ de Guillermo del Toro, que dominó los apartados técnicos de vestuario, producción y maquillaje.

La cruz de la moneda fue para ‘Marty Supreme’, de Joshua Safdie, que se marchó de vacío pese a sus once nominaciones.

Del mismo modo, el puertorriqueño Benicio del Toro no pudo repetir la hazaña lograda hace 25 años con Traffic; el premio al que aspiraba fue a parar a manos de su compañero de reparto, Sean Penn.

Sabor amargo para el cine iberoamericano

No fue una buena noche para las candidaturas en español y portugués. Tanto la española ‘Sirat’, de Óliver Laxe, como la brasileña ‘El agente secreto’, de Kleber Mendonça Filho, se fueron de manos vacías. Esta última sufrió un frenazo inesperado en su racha de éxitos tras haber ganado recientemente dos Globos de Oro.

La victoria en la categoría de mejor película de habla no inglesa fue finalmente para la noruega ‘Valor Sentimental’.

En el apartado documental, la obra brasileña ‘Apocalipse nos Trópicos’ sucumbió ante ‘Mr. Nobody against Putin’, cerrando una gala difícil para el talento latinoamericano.

Sorpresas y realeza en la alfombra roja

La gran revelación de la ceremonia fue el británico Robert Aramayo. El actor de ascendencia vasca dio la sorpresa al arrebatarle el premio a mejor actor a Timothée Chalamet, sumando además el galardón a estrella revelación por su papel en ‘I Sware’.

Por otro lado, Jessie Buckley se llevó el premio a mejor actriz por su interpretación de Agnes Shakespeare en ‘Hamnet’, cinta de Chloé Zhao que también fue nombrada mejor película británica.

La gala, celebrada en el Royal Festival Hall y conducida por un carismático Alan Cumming, estuvo marcada por la tensión institucional.

La presencia de los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, captó todos los focos en su primera aparición pública tras el reciente arresto del príncipe Andrés por presuntas filtraciones relacionadas con el caso Epstein.

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