Mantener la producción continua de pastas alimenticias con autonomía energética, en medio de la profunda crisis que sufre Cuba, es el objetivo de la empresa cubana Jolyni, que puso en marcha un ambicioso plan con respaldo fotovoltaico tanto con financiamiento propio como con el apoyo de 40.000 dólares en equipamiento otorgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Los materiales y equipos fueron aportados por la agencia de la ONU en el marco del proyecto «Apoyo a los nuevos actores económicos para una diversificación económica, innovativa y sostenible (NAE)», que para Jolyni se traducirán en 88 paneles solares de 540 Kilovatios (KW) y 60 KW en inversores de energía con una capacidad de 84 KW en baterías de respaldo.

«Para el completamiento de la solución (energética) que necesitamos -unos 132 paneles solares- tenemos previsto otra parte de la inversión con fondos propios y autofinanciamiento a fin de no demandar del sistema energético del país», aseveró a EFE, Jorge Félix Peraza, presidente de Jolyni S.U.R.L

Cualquier interrupción debido a los habituales cortes eléctricos en el país, según señala, significa «una pérdida considerable» y el «deterioro» de «la materia prima».

Peraza cuenta con equipamientos de tecnología moderna para la fabricación de pastas cortas con sémola de alta calidad molida a partir de trigos. La producción se desarrolla en unas antiguas instalaciones del Estado del barrio de Santos Suárez en La Habana, donde prepara el techo de su fábrica para llenarlo de paneles fotovoltaicos.

Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, que tiene causas endógenas y exógenas. Por un lado, la obsolescencia de las termoeléctricas, con décadas de explotación y sin las inversiones precisas, que ocasiona que la mayor parte de esas unidades de generación del país sufran habituales averías; y por otro, el asedio petrolero de EE.UU., agravado desde enero.

Con ese objetivo, formó parte este año de una de las convocatorias del NAE en la isla, en la cual fueron seleccionadas 73 iniciativas de sectores como el agroalimentario, las fuentes renovables de energía, las tecnologías de la información y la comunicación; y las industrias culturales.

El proyecto, financiado por la Unión Europea e implementado por el PNUD, la Cooperación Francesa en Cuba y entidades cubanas, destina unos 4,5 millones de dólares para el fortalecimiento del tejido empresarial cubano.

«Hemos realizado ya cuatro convocatorias», explicó a EFE el representante residente del PNUD en Cuba, Fernando Hiraldo del Castillo, quien puntualizó que «se han presentado muchísimas» empresas privadas ya activas hoy en el país y a las cuales se otorga «financiación para consolidar su modelo de negocio».

Hiraldo destacó, sin embargo, que la implementación de los proyectos debe hacer frente a obstáculos nuevos: «El abastecimiento de combustible, por un lado, y el problema con las navieras, en segundo lugar, son obstáculos mayores que lo que provocan fundamentalmente no es la paralización total de nuestras actividades, pero sí una ralentización».

 

 

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