Caracas.- El Observatorio de Universidades realizó un video foro sobre los resultados de su boletín # 8 (Enobu salud, 2020), referido a la crisis de los hospitales universitarios en Venezuela. El informe se sustenta en 1.200 encuestas realizadas en los centros de salud (700 de ellas en los hospitales), en donde se llevan a cabo actividades prácticas de todas universidades nacionales con facultades o decanatos de Ciencias de la Salud: UC, UCV, UCLA, ULA, Unefm, LUZ y Unerg.

Los panelistas fueron Carlos Meléndez Pereira, director del OBU; Liliana Rojas, docente de la Facultad de Ciencias de la Salud y coordinadora del Instituto de Salud Ocupacional de la Universidad del Zulia (LUZ); y Marlon Díaz, estudiante de Medicina presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad de Carabobo.

            Díaz aseguró que el Hospital Universitario de Valencia, Enrique Tejera Guevara, ya no tiene la capacidad ni los insumos para atender a los pacientes, por eso, son referidos a otros centros de salud. «Para nosotros es difícil llevar a cabo nuestro aprendizaje, porque hay poco flujo de pacientes en el hospital, debemos ir a otros espacios para realizar las prácticas. En mi caso, estoy haciendo las pasantías en la Maternidad del Sur; allí hay madres que no tienen para comprar catéteres o batas de cirujano, deben gastar unos 20 o 30 dólares, pero no pueden. No nos acostumbremos a eso, la Constitución nos garantiza el derecho a la salud y la vida», aseguró.  

Cuando llegó la pandemia, recuerda Marlon Díaz, los estudiantes de Enfermería, Bioanálisis y Medicina de la UC tuvieron que abandonar las aulas hasta que llegó la vacunación, más de un año después de que se declarara el estado de alarma. «Entre marzo y noviembre de 2020 no fuimos a los hospitales para las prácticas; en abril de 2021 nos paralizamos nuevamente porque llegó al segunda ola del coronavirus. En junio, nos vacunaron, pero nosotros mismos debemos adquirir los insumos de bioseguridad, no tenemos becas y debemos ayudar a otros compañeros que no pueden comprar tapabocas, guantes, batas. Hemos conseguido donaciones, aun estando vacunados podemos seguir siendo vectores».   

«El tema del agua es muy grave, como ocurre en el Hospital Universitario Ángel Larralde. Para los estudiantes de Medicina hay un módulo, pero tenemos pagar un camión cisterna cada 15 días para tener un poco de agua en el cuarto de descanso. El gel antibacterial lo llevan los estudiantes y los profesores. Si nos quedamos de guardia 24 horas, no podemos bañarnos. Se ha dejado de visibilizar  eso, hay persecución a los médicos que lo denuncian, les prohíben tomar fotos. En la Maternidad de Sur colocan a tres bebés en una sola incubadora, algo que está contraindicado. Terminamos siendo presos de una situación, se trata de luchar para que todos, los bebés, los estudiantes, las madres, los profesores, que todos estén mejores condiciones de vida», aseguró Díaz.

«Tanto estudiantes como profesores deben cumplir guardias en condiciones infrahumanas. Un médico no gana nada, los tienen sin agua, sin un bono para comer, descansan en cuartos sin aire y en colchones viejos después de 24 horas de trabajo. Siguen atendiendo a los pacientes con dignidad, pero no es retribuido su esfuerzo», finalizó el presidente de la FCU de la Universidad de Carabobo.

La profesora Liliana Rojas destacó que en el Zulia los hospitales no cuentan con suficientes plantas eléctricas. «En el Universitario, que es Centinela, sí hay planta pero a veces se daña. Otro problema grave es el combustible. La gente pasa días enteros en las colas para adquirir gasolina o gasoil. Tengo mi papá delicado y no puedo hacer cola, uno debe comprar gasolina a costos exorbitantes», afirmó.

Rojas habló del problema de la electricidad, que es más grave en el occidente del país. «Los médicos han hecho intervenciones quirúrgicas con la luz de sus celulares porque fallan las plantas eléctricas. Así no se puede mantener a los pacientes con sistemas de respiración artificial si están en cuidados intensivos. Usan unas baterías, sí, pero acá las fallas son constantes. Se escapa de nuestras manos. Tenemos carencias de los otros servicios públicos como el agua, como en Carabobo, los mismos estudiantes se proveen, tampoco tienen baños para sus necesidades».

 Zulia es uno de los estados con mayor número de víctimas fatales a consecuencia de la pandemia del coronavirus. «Hay que destacar el efecto de la carga viral de estudiantes que lavan las mascarillas descartables. Eso es grave, son mascarillas desechables y si no tienen el uso adecuado ellos no están protegidos. Están en distintas áreas y consultas, se aumenta la carga viral si se mantienen con una misma mascarilla. Favorece el contagio y es mayor el riesgo de que la modalidad pase de moderada a grave», advirtió Rojas.

Otro problema que denunció la profesora es la discriminación de la que ha sido objeto el personal sanitario durante el proceso de inmunización. «Al inicio de la pandemia solo se vacunó a gente que no tenía relación alguna con la salud; nuestro Colegio de Médicos hizo una muy fuerte presión, ya que se dio prevalencia a otros de entes gubernamentales. Por eso el aumento exponencial de muertes de médicos, enfermeras y trabajadores del área. Hicieron caso omiso a lo que establece la Organización Mundial de la Salud».     

 

Carlos Meléndez recordó el reciente estudio del OBU sobre la mortalidad materna en el estado Lara. Una de las razones de la alta tasa de fallecimientos de mujeres, además de su corta edad y la mala alimentación, es el contagio de enfermedades debido a las malas condiciones de higiene en los centros de salud. Zulia no es la excepción en lo que a este problema se refiere. «Las áreas (de los hospitales) están contaminadas, los familiares deben limpiar e inmunizarlas ellos mismos los espacios, traer sus desinfectantes. La posibilidad de contagio es para todos si no tenemos las condiciones de higiene. Además, no toda la población está vacunada, ya hay nuevas cepas y eso aumenta la probabilidad de muertes», enfatizó Rojas.

Observatorio de Universidades