AME037. WASHINGTON (ESTADOS UNIDOS), 23/09/2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, camina junto a su homólogo de China, Xi Jinping, en la base aérea Andrews este miércoles, en Washington (Estados Unidos). EFE/ Octavio Guzmán

El presidente de China, Xi Jinping, llegó este miércoles a Washington para cumplir su primera visita de Estado a la Casa Blanca en más de una década. El objetivo central del viaje es reunirse con el mandatario estadounidense, Donald Trump, para intentar mitigar las tensiones geopolíticas y económicas entre ambas naciones.

El avión de la aerolínea estatal Air China aterrizó a las 17:40 hora local (21:40 GMT) en la Base Aérea Andrews, a las afueras de la capital. En un gesto protocolar poco frecuente, Trump se desplazó personalmente hasta la pista de aterrizaje para dar la bienvenida a Xi, subrayando la relevancia diplomática que Washington otorga al encuentro. Esta visita representa el primer viaje de Xi a la Casa Blanca desde 2015, así como el tercer encuentro presencial entre ambos líderes tras sus recientes reuniones en Busan (Corea del Sur) y Pekín.

Agenda bilateral y temas de tensión

La jornada principal del programa oficial se desarrollará este jueves con un encuentro bilateral en la Casa Blanca. Durante la reunión, ambos mandatarios abordarán temas clave de la agenda global, incluyendo la tregua arancelaria, la situación en Irán, la estabilidad en el estrecho de Taiwán y la competencia por el desarrollo de la inteligencia artificial y minerales estratégicos.

A pesar de las profundas discrepancias estructurales, se prevé que las conversaciones mantengan el tono cordial de contactos previos. Para la noche del jueves, Trump y la primera dama, Melania Trump, ofrecerán una cena de Estado en honor a Xi y a su esposa, Peng Liyuan. El itinerario concluirá el viernes con una visita conjunta a los Archivos Nacionales de Estados Unidos, en el marco de las conmemoraciones por el 250 aniversario de la independencia del país norteamericano.

Diplomacia y perspectivas del encuentro

En la antesala de la cumbre, representantes diplomáticos de ambos países destacaron la necesidad de mantener el diálogo directo. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, señaló que ambas potencias mantienen la obligación de interactuar al más alto nivel a pesar de sus diferencias.

Por su parte, el embajador chino en Washington, Xie Feng, enfatizó la importancia de avanzar hacia una «estabilidad estratégica constructiva» que permita a ambas partes trabajar en la misma dirección, en un contexto caracterizado por la distensión comercial parcial y persistentes desacuerdos en materia tecnológica y geopolítica.

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