A tres meses de los sucesos del pasado 3 de enero, el 50 % de la población asegura que su situación financiera personal «sigue igual» respecto al inicio del año, lo que refleja una profunda sensación de inercia en el consumo y los ingresos familiares, según el reciente informe, elaborado por la firma Poder & Estrategia.
El estudio, basado en más de mil entrevistas directas en hogares de las principales ciudades del país, revela que el optimismo es un sentimiento minoritario. Solo un 19 % de los consultados percibe que su economía ha «mejorado un poco», mientras que apenas un 3 % califica la mejoría como sustancial.
En contraste, una cuarta parte de la población (25 %) afirma que sus condiciones han empeorado, con un 13 % reportando una desmejora grave en su calidad de vida.
Brecha por estratos: entre precariedad y pesimismo
El análisis detallado por estratos socioeconómicos ofrece matices críticos. En los sectores más vulnerables, identificados como estrato E, el estancamiento es aún más pronunciado que el promedio nacional, con un 52 % de los encuestados reportando que nada ha cambiado.
En este grupo, la movilidad ascendente parece inexistente: solo el 1 % califica su situación actual como «muy buena».
Por su parte, el estrato D se posiciona como el segmento con mayor percepción de parálisis, alcanzando un 55 % de respuestas orientadas a la falta de cambios desde enero. No obstante, el deterioro se hace evidente en las valoraciones negativas, donde un 12% describe su condición económica actual como «muy mala».
Clase media y sectores de altos ingresos bajo presión
Curiosamente, el estrato C —tradicionalmente asociado a la clase media— es el que muestra indicadores más alarmantes de insatisfacción. En este grupo, el 42 % califica su situación económica entre «mala» y «muy mala», superando ampliamente al 35% que considera que su estatus se mantiene igual.
Estos datos sugieren que la clase media está perdiendo terreno frente a la inflación o la falta de oportunidades de crecimiento.
Finalmente, los sectores de mayores ingresos tampoco escapan a la visión crítica. En el estrato B, el 39 % de los consultados sostiene que su situación ha empeorado, una cifra significativamente mayor al escaso 8 % que percibe mejoras.
Por su parte, en el estrato A, un tercio de la muestra afirma que su economía doméstica ha retrocedido, mientras que solo un 12 % reporta avances.
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