Quito, Ecuador. Los superhéroes se han tomado varias calles de Ecuador en forma de monigotes, que se quemarán mañana a la medianoche en hogueras, en las que también arderán muñecos que representan a políticos, durante la tradicional quema del «Año Viejo».

Ironman, Superman, el Hombre Araña y varios personajes de películas de aventuras, hechos en papel y cartón esperan en aceras y parques para que los transeúntes los compren y los paseen en sus autos antes de que las doce campanadas que marcan el fin del año los manden a la hoguera.

GRAN VARIEDAD

«Vinimos con mis amigos a ver monigotes, como es la tradición, y ver qué podemos quemar, y a averiguar precios, porque el tiempo no lo tenemos para hacerlo nosotros, entonces preferimos ver para poder quemar como todos los años», contó a Efe Édison Campaña al destacar que en su recorrido ha visto muchos monigotes de superhéroes.

En las aceras, decenas de monigotes de vivos colores y diversos tamaños se entremezclan con variadas caretas, que las personas pueden poner a los «Años Viejos» rellenos de periódico, que aún se ven en exhibición, aunque son cada vez más escasos.

Y aunque ya no son tan frecuentes como antes, también siguen comercializándose monigotes que representan a los políticos, por lo general al gobernante de turno o líderes de la oposición, que también van a la hoguera a la medianoche del 31 de diciembre.

QUEMAR LO MALO, PURIFICAR LO NUEVO

La tradición manda que durante el 31 de diciembre, se coloque al «Año Viejo» en un lugar visible, de ser posible en las afueras de las casas para que puedan ser apreciados por la gente. Conforme pasan las horas, familiares y amigos se van reuniendo en torno al monigote, al que le han colocado carteles con mensajes.

Leyendas de todo tipo rodean a los monigotes, muchos de los cuales representan alguna anécdota familiar o algún hecho relevante ocurrido durante el año en el país o en el mundo.

Pero también hay quienes reproducen cuadros de famosos y elaboran verdaderas obras de arte en cartón coloreado con pintura.

Alrededor del «Año Viejo» le lloran sus viudas…generalmente hombres vestidos de mujer, que piden «caridad para el viejito», algunas con provocativos movimientos, otras con bailes de movimientos exagerados, que arrancan risas entre los presentes.

Cerca de la medianoche, se prepara la quema del monigote, que arde en llamas que unos usan para simbolizar la quema de todo lo malo del año, mientras otros para representar la purificación para entrar con buenas vibras al año nuevo.

«Hoy hemos venido a comprar un monigote para quemarlo y en este monigote, cuando se quema, se va todo lo malo del año (…) para empezar el año nuevo con todas las energías», comentó a Efe Tania Savinovich mientras elegía a su «Año Viejo».

Pero hay quienes tienen otros propósitos, como Diana Ayala que, entre risas, confiesa a Efe que quemará un monigote que representa a su jefe «para que no sea tan exigente».

En los puestos de venta, junto a los monigotes se ofrecen también distintos disfraces, pelucas y otros artículos para cerrar el año en medio de la algarabía, como lo hará Tania, que aprovechó para comprar una colorida diadema de plumas a fin de recordar el carnaval de su natal Brasil.

EL TESTAMENTO

El «Año Viejo» deja un testamento para sus deudos. El ingenio de la gente provoca carcajadas cuando se escuchan las herencias. Esto se suele hacer entre familia, pero también en el lugar de trabajo, donde la elaboración del testamento se usa como pretexto para remarcar con picardía alguna situación especial o anécdota personal.

«Bailamos, hacemos bromas, hacemos un testamento en donde el ‘Año Viejo’, le deja a sus hijitos ciertas cosas dependiendo de cómo se hayan portado», cuenta Tania, quien espera que le «deje cosas buenas», que se multipliquen en 2020.

EFE

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