

Un punto de control e inspección vial que en sus mejores años representó un modelo de asistencia y resguardo para miles de conductores que transitan por la autopista Simón Bolívar que conecta a Ciudad Bolívar con Puerto Ordaz, se encuentra hoy en completo estado de abandono y desmantelado por la delincuencia.
A pesar de que los accesos principales y puertas metálicas del módulo fueron sellados mediante soldadura, sujetos desconocidos violentaron los ventanales para ingresar a las instalaciones. Del lugar sustrajeron el cableado eléctrico, tomas de corriente, luminarias y diversos materiales de valor, dejando la infraestructura convertida en un cascarón vacío que en horas nocturnas se transforma en una peligrosa zona de penumbra.
Ubicado a la altura del Kilómetro 50, este sitio emblemático inició operaciones en la década de los noventa para prestar auxilio vial integral. En sus comienzos, el puesto disponía de ambulancias, grúas y patrullas que realizaban recorridos de supervisión y socorro las 24 horas del día a lo largo de la arteria vial.
De la asistencia médica al comando policial
El puesto fue concebido e instalado durante la gestión del exgobernador Andrés Velásquez en los años noventa y mantenido bajo la administración de Jorge Carvajal a comienzos de la década del 2000. Sin embargo, su enfoque operativo original sufrió modificaciones sustanciales durante las posteriores gestiones regionales de Antonio Rojas Suárez, Francisco Rangel Gómez, Justo Noguera y Ángel Marcano, cuando la infraestructura fue despojada de su naturaleza de asistencia vial para pasar a funcionar exclusivamente como comando policial.
Retiro de funcionarios y repunte de «piratas de carretera»
El deterioro definitivo y posterior desalojo del módulo ocurrió tras la aplicación de la orden gubernamental de desmantelar alcabalas a nivel nacional. Tras ser evacuados los funcionarios de la Policía del Estado Bolívar (PEB), el lugar quedó sin custodia ni personal asignado, lo que fue aprovechado por grupos delictivos para arrasar con la estructura física.
La ausencia de presencia institucional ha provocado el refloramiento de los denominados «piratas de carretera». Conductores de vehículos particulares y de carga denuncian la reaparición de abrojos o «miguelitos» y obstáculos colocados en el pavimento para forzar la detención de los automovilistas y cometer asaltos, sembrando la zozobra entre los usuarios y los habitantes de las comunidades rurales adyacentes.
Exigencias de la comunidad y usuarios de la vía
Frente al incremento del riesgo vial y la delincuencia, vecinos de los asentamientos cercanos y transportistas instaron a las autoridades regionales a restaurar el puesto del Kilómetro 50 bajo su concepto asistencial primario.
Entre las peticiones fundamentales, los afectados demandan el restablecimiento del patrullaje nocturno permanente y la asignación fija de unidades de grúa y ambulancia.
Actualmente, los servicios de socorro más cercanos se ubican en las sedes del VEN911 de Ciudad Bolívar o San Félix, a casi 70 kilómetros de distancia. Asimismo, solicitaron la activación de una línea telefónica directa de emergencia para responder oportunamente a cualquier eventualidad ocurrida en el tramo carretero.
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