Berlín.- Alemania prometió hoy una ayuda de 40 millones de euros al Líbano, al tiempo que instó a la formación de un gobierno funcional en el país y la implementación de las correspondientes reformas.

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, anunció esta nueva partida en la conferencia internacional, en formato virtual y organizada por Francia, al cumplirse un año de la devastadora explosión del puerto de Beirut, que dejó más de 200 muertos.

El paquete de ayudas sigue a los 24 millones de ayuda urgente aportados en agosto del año pasado por Alemania.

«Nunca olvidaré el panorama de destrucción y desesperación de la gente, del que fui testigo, cuando visité Beirut el año pasado, unos días después de la explosión», afirmó Maas, a través de un comunicado.

Según el ministro, 13 millones de euros del paquete se destinarán a ayuda humanitaria, mientras que otros 10 millones de euros serán para la lucha contra la extensión de la covid-19 en ese país y los siete restantes a apoyar proyectos de la sociedad civil contra la corrupción y la transparencia.

«Sin reformas no habrá recuperación», añadió Maas. En un anterior comunicado, emitido la víspera del aniversario, el ministro había instado ya a la formación de un gobierno funcional en Líbano y la implementación de reformas.

«Todavía no hay avances en la formación de un gobierno o en la implementación de reformas urgentemente necesarias. En vista del dramático empeoramiento de la situación económica esto es irresponsable. La gente ya no sabe cómo alimentar a sus familias», denunció.

Criticó que un año tras la explosión en el puerto de Beirut, «la dimensión de la destrucción sigue siendo devastadora y el trasfondo de la catástrofe continúa sin esclarecerse».

Avanzó ademas que en la conferencia hoy sobre el Líbano que organizan Francia y Naciones Unidas, Alemania garantiza su apoyo con medios adicionales.

Al mismo tiempo calificó de «correcto y necesario» que dentro de la Unión Europea se haya aprobado un régimen de sanciones contra Líbano para mantener la presión sobre la clase política del país.