La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y diversos científicos internacionales advirtieron este 6 de agosto de 2026 sobre la llegada inminente de un «Súper El Niño», un evento climático caracterizado por un calentamiento extremo en las aguas del Pacífico ecuatorial. Este fenómeno amenaza con desencadenar alteraciones meteorológicas severas en toda Latinoamérica durante el último trimestre del año.

​El origen de este episodio de alta intensidad radica en un debilitamiento súbito de los vientos alisios que soplan de este a oeste en el océano Pacífico. Al disminuir estas corrientes eólicas, se interrumpió el flujo habitual de aguas frías frente a las costas de Perú y Ecuador, permitiendo que masa de agua más cálida las reemplace. Esta anomalía, combinada con alteraciones en la onda de Kelvin, cambios en la termoclina y el impacto del calentamiento global, generó una conjunción de factores que fortalecieron el evento climático hasta niveles poco registrados desde la década de 1950.

​Los reportes del Centro para la Predicción del Clima señalan un 81% de probabilidad de que el evento alcance su punto crítico entre octubre y diciembre, extendiendo sus repercusiones en la agricultura, la generación eléctrica y la salud pública a lo largo de 2027. Las secuelas afectarán a la geografía regional en distintas magnitudes: mientras México y Centroamérica registrarán olas de calor, sequías en el corredor seco y ciclones intensos en el Pacífico, el norte de Sudamérica sufrirá reducciones en los caudales de los ríos. Por su parte, sectores de Perú y Ecuador afrontarán lluvias torrenciales e inundaciones, al tiempo que el sur del continente experimentará un incremento significativo en las precipitaciones.

​Frente a este escenario, administraciones de la región iniciaron planes de mitigación. En Perú, la presidenta Keiko Fujimori priorizó la limpieza de cauces y defensas en ríos; en México, la mandataria Claudia Sheinbaum coordinó alertas telefónicas y puestos de monitoreo costero; mientras que en Colombia se destinaron fondos presupuestarios dirigidos a la gestión de riesgos en departamentos vulnerables.

Es necesario olas de calor provocadas por estos eventos extremos constituyen el fenómeno meteorológico más letal para la población, superando de manera constante en tasa de mortalidad a las pérdidas causadas por huracanes e inundaciones.

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