El 13 de abril de 2029, la comunidad científica y el mundo entero serán testigos de un evento sin precedentes: el histórico acercamiento del asteroide Apophis 99942. Este cuerpo celeste, apodado el «Dios del Caos», protagonizará el sobrevuelo más cercano a la Tierra jamás registrado para un objeto de sus dimensiones, marcando un hito en la observación espacial moderna.
Reliquia del origen del sistema solar
Más allá de su imponente nombre, la NASA clasifica a Apophis como una reliquia arqueológica espacial. Compuesto por material remanente de la formación de nuestro sistema solar —materia que nunca llegó a consolidarse en planetas o lunas—, este asteroide representa una cápsula del tiempo. Su estudio ofrece una oportunidad invaluable para desentrañar los secretos químicos y físicos de nuestro vecindario cósmico.
Sin riesgo de impacto: la tranquilidad de la ciencia
Desde su descubrimiento en 2004, Apophis mantuvo en vilo a los astrónomos debido a proyecciones iniciales que sugerían posibles colisiones en 2029, 2036 o 2068. No obstante, tras años de seguimiento riguroso y el uso de radares de alta precisión, la NASA ha emitido un veredicto definitivo:
«No existe riesgo de que Apophis impacte contra la Tierra durante, al menos, los próximos 100 años».
Para capitalizar este evento, la NASA coordinará la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN). Esta alianza global organizará campañas de observación telescópica masiva para analizar la estructura, rotación y trayectoria del objeto con un nivel de detalle nunca antes alcanzado.
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