EFE

Ginebra.- La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió hoy a las partes en conflicto en Libia que recuerden sus obligaciones con la ley internacional y garanticen la protección de civiles, recordando que los ataques contra éstos pueden ser considerados crímenes de guerra.

«La población libia lleva mucho tiempo atrapada entre las distintas facciones del conflicto, y los más vulnerables sufren las peores violaciones de derechos humanos», subrayó la expresidenta chilena en un comunicado.

Bachelet destacó especialmente el ataque contra el aeropuerto de Mitiga ocurrido el lunes, que dejó en tierra a numerosos pasajeros, y subrayó que este tipo de acciones en las que los objetivos son civiles indiscriminados pueden constituir crímenes de guerra.

La ofensiva del mariscal Jalifa Hafter sobre Trípoli, iniciada el 4 de abril, causó según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la muerte de al menos nueve civiles, entre ellos dos médicos.

El portavoz de la OMS Tarik Jasarevic recordó hoy que en 2018 y 2019 la organización ha documentado hasta 46 ataques contra instalaciones sanitarias, en los que han muerto ocho trabajadores y pacientes y otros 24 resultaron heridos.

Bachelet añadió por su parte la necesidad de proteger a colectivos vulnerables como los migrantes y refugiados, muchos de ellos detenidos en instalaciones con pésimas condiciones, y pidió a las autoridades libias que garanticen que esos lugares no sean abandonados en el curso de los enfrentamientos armados.

Unos 1.300 migrantes y refugiados detenidos corren grave peligro al encontrarse en dos centros situados en zonas donde se han registrado enfrentamientos estos días, informó el lunes la Organización de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

El organismo detalló además que el recrudecimiento de las hostilidades en Libia, por la ofensiva de Hafter sobre Trípoli, ha causado más de 3.400 desplazados en la capital y sus inmediaciones.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diferentes grupos rebeldes contra la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde 2014 hay en el país dos focos de poder enfrentados: un gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, que apenas controla la capital y algunas zonas del oeste, y otro establecido en la ciudad oriental de Tobruk tutelado por el mariscal Hafter, que domina cerca del 70 % del territorio.

La ofensiva de Hafter se inició cuando se encontraba en Trípoli el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en un aparente desafío a la comunidad internacional por parte del mariscal, exmiembro de la cúpula militar que en 1969 aupó al poder a Gadafi.

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