
El convoy de vehículos militares y policiales que este sábado despejó parcialmente una vía troncal del altiplano boliviano decidió retornar a La Paz tras más de trece horas de labores. El operativo logró retirar decenas de montículos de tierra, troncos y neumáticos que mantenían la ruta cortada desde hace once días por campesinos aimaras que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Víctor Hugo Balderrama, informó que llegaron hasta la localidad de Calamarca, a 54 kilómetros de La Paz. Sin embargo, se tomó la decisión de no continuar hacia Oruro para evitar un encuentro con la marcha de centenares de seguidores del expresidente Evo Morales, quienes también avanzan hacia la sede de Gobierno con consignas contra la actual gestión.
Balderrama explicó que cuentan con información sobre «grupos revoltosos» más adelante y enfatizó que la misión militar busca cumplir su objetivo «en el marco del respeto a la población», evitando enfrentamientos violentos.

Resultados parciales del operativo
Pese a que no se cumplió la meta de llegar hasta Oruro (a 227 km de La Paz), el coronel Juan Amílcar Sotopeña, comandante de la Policía de La Paz, calificó el operativo como exitoso en su primera fase. La intervención permitió liberar el paso de cisternas de combustible y camiones con carga que se encontraban inmovilizados, escoltándolos hasta Calamarca.
La caravana, que partió a las 03:00 hora local, avanzó bajo una tensa calma. En al menos dos puntos de la ruta, agentes antidisturbios debieron utilizar gases lacrimógenos para repeler a manifestantes que lanzaban piedras desde los cerros para frenar el avance oficial.
Crisis política y resistencia sindical
La presión sobre el gobierno de Rodrigo Paz, quien asumió hace apenas seis meses, se ha intensificado. No solo los sindicatos campesinos mantienen los bloqueos, sino que el líder de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, ha ratificado la exigencia de renuncia presidencial, a pesar de los intentos previos de negociación del Ejecutivo con otros sectores.
Tras el paso del convoy, la carretera aún muestra las huellas de la protesta: cenizas de fogatas, tierra removida y piedras dispersas. Mientras tanto, en las redes sociales, el dirigente Argollo valoró la «resistencia» de los manifestantes en El Alto y otros municipios, quienes han intentado reorganizar los bloqueos inmediatamente después del paso de las fuerzas de seguridad.
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