Sao Paulo.- El Banco Central de Brasil reconoció este martes que la presión inflacionaria que afecta el país deberá mantenerse a corto plazo, aunque sostuvo que se trata de un fenómeno «temporal».

«Las últimas lecturas de inflación se situaron por encima de lo esperado y, en diciembre, pese al enfriamiento previsto para los precios de alimentos, la inflación aún debe mostrarse elevada», señaló el emisor brasileño en el acta de una reunión celebrada la semana pasada y que fue divulgada este martes.

En la reunión, la autoridad monetaria decidió mantener la tasa básica de interés en su mínimo histórico del 2,0 % anual, en medio de la lenta recuperación de Brasil de la pandemia del coronavirus, que ya deja más de 181.000 fallecidos y 6,9 millones de infectados en el país y aún no ha sido superada.

El Banco Central consideró que la «presión inflacionaria más fuerte» es fruto de «choques temporales», pero expresó que «sigue vigilando su evolución con atención».

En noviembre, Brasil registró una inflación del 0,89 %, la mayor tasa de los últimos once meses y la más elevada para el noveno mes en los últimos cinco años.

No obstante, las expectativas para el indicador a largo plazo «permanecen ancladas», según el Banco Central.

La nota agrega que, pese a la mejora en los principales indicadores económicos, «la incertidumbre sobre el ritmo de crecimiento de la economía permanece por encima de la habitual», sobre todo a partir del final de este año.

Asimismo, dice que el «resurgimiento» de la pandemia y la implementación de nuevas medidas de restricción a la circulación de personas por parte de estados y municipios, debe «interrumpir la recuperación de la demanda».

A ello se suma la «poca previsibilidad» respecto a la crisis económica y sanitaria y al «ajuste de los gastos públicos» a partir de 2021.

«Los riesgos asociados a la evolución de la pandemia pueden implicar un escenario doméstico caracterizado por una retomada aún más gradual» de la economía, matizó el Banco Central, para el cual existe una serie de factores de riesgo que podrían alterar el escenario actual.

Por un lado, el alto nivel de ociosidad que aún persiste en algunos sectores de la economía, sobre todo en el de servicios, podría llevar a una «reversión más lenta de los efectos de la pandemia», indica la nota.

Por otro, la manutención de los programas sociales adoptados por el Gobierno en respuesta a la crisis sanitaria puede «empeorar la trayectoria fiscal del país», o generar «frustraciones» con respecto a la continuidad de la agenda de reformas del país.

«El riesgo fiscal elevado sigue creando una asimetría altísima en el balance de riesgos, o sea, con trayectorias para la inflación por encima de lo proyectado en el horizonte relevante» a la política monetaria, destacó el emisor.

Ante ese escenario, el Banco Central evaluó que «perseverar en el proceso de reformas y ajustes» de las cuentas públicas es «esencial» para una recuperación sostenible de la economía del país.

Tras un desplome de un 9,7 % en el segundo trimestre, Brasil ha mostrado señales de recuperación a partir de agosto, aunque camina hacia una retracción de entre un 4 % y 5 % en este 2020, según los cálculos tanto del Gobierno como de los analistas financieros.

 

EFE

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