
La crisis de infraestructura religiosa en Venezuela se agudiza tras el devastador doble terremoto —de magnitudes 7,2 y 7,5— que azotó al país hace más de tres semanas. Mientras la capital sufre por los daños de uno de sus templos más icónicos, las alarmas se encienden en las costas del estado Aragua ante la posible pérdida irreversible de su patrimonio histórico.
Peligro de demolición en Choroní
La gravedad de la situación se extiende al estado Aragua, donde las autoridades podrían demoler las iglesias del histórico poblado de Choroní debido a la severidad de los daños estructurales.
El párroco de la zona, Edinson Correa, informó que las fallas que provocaron los movimientos telúricos comprometen gravemente los dos templos del sector, cuyas estructuras datan de hace 300 y 400 años.
«La mayoría de las columnas de la iglesia están agrietadas», advirtió Correa.
El sacerdote señaló que diversos organismos de seguridad y prevención ya realizaron una evaluación preliminar y determinaron que las autoridades deben demoler las edificaciones. No obstante, la comunidad y las autoridades religiosas se mantienen a la expectativa: en las próximas horas, un arquitecto especialista en patrimonio histórico realizará una inspección técnica definitiva para evaluar si pueden salvar ambos templos o si su destino final será la demolición.

El Nazareno de San Pablo sale ileso en la Basílica de Santa Teresa
En la ciudad capital, las autoridades locales también declararon inhabitable la emblemática Basílica de Santa Teresa tras asignarle la «etiqueta roja» de alto riesgo estructural. La alcaldía y los bomberos clausuraron el templo temporalmente debido a desprendimientos significativos en la fachada principal, fracturas profundas en la mampostería y graves grietas en la cúpula central.
«Aparte de la cúpula, la basílica reposa encima del estacionamiento del Centro Simón Bolívar. Lo que sostuvo al templo en el momento del terremoto fueron los tensores; es decir, esas barras de hierro que se aprecian alrededor de las cúpulas», advirtió Abraham Núñez, secretario de la Parroquia Santa Teresa, en declaraciones que recogió Venevisión.
Milagro entre los escombros
A pesar de la magnitud del desastre en Caracas, los feligreses se aferran a lo que describen como un auténtico milagro: la venerada imagen del Nazareno de San Pablo resultó completamente ilesa. El único incidente que reportó la parroquia en torno a la sagrada figura fue el desplome de su vitrina protectora.
«El vidrio del Nazareno era un cristal blindado; al colapsar, cayó y reventó el piso justo sobre la tumba de monseñor Hernández, un antiguo párroco de aquí», detalló Núñez al equipo de Venevisión, aliviado de que la histórica talla de madera no sufriera ningún daño.
La devoción de los caraqueños se mantiene firme en medio de la emergencia. En testimonios que ofreció a Venevisión, la feligresa Dalila Valdés expresó el sentir de la comunidad:
«Le pedimos a Dios que nos ayude a arreglarla; Él es el único que puede. También esperamos que el gobierno colabore porque todo quedó muy destruido. Fue algo impresionante, pero que se haga su voluntad y toca seguir para adelante».
La fe se muda a la calle ante la amenaza de las lluvias
Aunque los cuerpos de seguridad cerraron las puertas de los santuarios por estricto protocolo, la vida litúrgica no se detiene en las regiones afectadas. Desafiando la adversidad, los devotos continúan congregándose en plena vía pública para celebrar las misas a las afueras de los templos dañados.
Sin embargo, el fervor coexiste con una honda preocupación. Tanto las autoridades parroquiales como los vecinos temen la llegada de la temporada de lluvias, ya que las precipitaciones representan una amenaza crítica para las debilitadas estructuras, las cuales podrían colapsar debido a las graves filtraciones y grietas que exhiben actualmente.
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