
Rafael Belaúnde, candidato presidencial de Libertad Popular tiroteado el 2 de diciembre en Cañete, afirmó este jueves que investigaciones oficiales confirman un atentado de criminalidad común ligado a su actividad inmobiliaria, fenómeno «cotidiano» en Perú que exige empoderar a Policía Nacional y Fuerzas Armadas.
El nieto del expresidente Fernando Belaúnde Terry (1963-1968, 1980-1985) convocó rueda de prensa en Lince para presentar el informe policial, tras burlas en redes por el incidente.
Dos motoqueros abordaron al empresario cuando inspeccionaba terrenos solos; dispararon al parabrisas y Belaúnde, con licencia de arma desde hace 25 años, repelió el ataque. Aún sin detenidos, autoridades barajan extorsión en construcción –con sicariato frecuente– o, menos probable, represalia política por denuncias antiminería ilegal. «Esto le pasa al bodeguero, al panadero, al boletero; no todos tienen arma para defenderse, pero ocurre diariamente», lamentó, rechazando minimizaciones mediáticas como falta de respeto a víctimas peruanas.
Mensaje electoral
Acompañado de policías y militares activos/retirados, Belaúnde intensificó su cruzada: «La inseguridad es el flagelo principal; este atentado refuerza mi determinación». Propone espacio conjunto con fiscales, jueces, bancos y telecom para desarticular bandas extorsivas, prometiendo «resultados radicales en 100 días». Exige que el presidente asuma activamente como jefe supremo de FF. AA. y PNP, frente a un Perú «arrinconado por extorsión y sicariato». El aspirante centroderecha transforma su victimización en eje de campaña, alertando sobre normalización violenta en el país.
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