El ritmo, el sentido de comunidad y la creación de carrozas y trajes únicos son expresiones características de una de las tradiciones que pone a Brasil como una de las capitales culturales del mundo: los carnavales.
Desde las primeras horas de este sábado, las principales ciudades de Brasil se transformaron en escenarios de celebración masiva. Río de Janeiro, San Pablo, Belo Horizonte, Recife y Salvador experimentaron una suspensión casi total de la rutina cotidiana para dar paso a la música, el baile y las comparsas.
Participación institucional y mensajes de convivencia
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva estuvo presente en la festividad, asistiendo al desfile del ‘Galo da Madrugada’ en Recife junto a la primera dama, Rosângela ‘Janja’ da Silva. A través de sus canales oficiales, el mandatario destacó el ambiente festivo de Salvador y subrayó la importancia de mantener valores cívicos durante la celebración.
“El Carnaval es tiempo de alegría, de ocupar las calles con música, de disfraces, libertad y también para predicar el respeto. Este tema es esencial en todo momento, incluso durante la relajación y la fiesta”, expresó el jefe de Estado.
En el marco de las celebraciones, el Gobierno ha enfatizado la importancia de la seguridad y el consentimiento en iniciativas que buscan consolidar el Carnaval no solo como el evento cultural más multitudinario del país, sino como un espacio seguro para todos los asistentes.
El desarrollo de la fiesta se produce en medio de las altas temperaturas propias del verano austral, especialmente en zonas costeras como Recife y Salvador. Debido al calor intenso, especialistas de salud han instado a los asistentes al uso recurrente de protector solar e hidratación constante.
Paralelamente, la simultaneidad de los ‘blocos’ en barrios de Río y San Pablo ha generado complicaciones en la movilidad urbana, con importantes retenciones de tráfico en las zonas aledañas a los desfiles.
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