
Residentes de nueve manzanas del Sector II de Gran Sabana y de la comunidad La Constituyente, en la parroquia Unare de Puerto Ordaz, mejor conocido como Core 8, continúan angustiados ante el foco de contaminación permanente que rodea sus viviendas. La acumulación de aguas negras, concentrada cerca del estadio de béisbol de la zona, representa un riesgo de salud pública que las autoridades aún no han resuelto.
Aunque recientemente una cuadrilla de la hidrológica ejecutó labores en el sitio, los vecinos aseguran que los trabajos de la gobernación e Hidroven, han sido un «pañito de agua tibia». Con la llegada de las lluvias, el problema se reavivó: las bocas de visita se rebasaron de nuevo y los desbordamientos recorren sin freno la calle principal y las veredas.
Brote de escabiosis y amenaza al deporte infantil
La insalubridad ya pasó factura a la comunidad. Se han detectado casos de escabiosis y afecciones en la piel en niños de la zona a causa del contacto con el agua estancada. A esto se le suma el hedor insoportable y el colapso de los drenajes internos de varias casas.
Por su parte, los directivos de las escuelas de béisbol que entrenan en el estadio del sector temen verse obligados a suspender sus actividades. La directiva señaló que recibieron advertencias de la Liga de Criollitos sobre la imposibilidad de seguir impartiendo entrenamientos en un terreno rodeado por aguas fecales.
Durante las precipitaciones, la laguna de aguas servidas se desborda al punto de ingresar a los inmuebles aledaños. Para evitar quedar anegados, algunos habitantes colocan barricadas de contención en las puertas de sus casas, mientras que otros han tenido que evacuar temporalmente.
«La solución no es destapar, es cambiar la tubería»
El origen del problema radica en una infraestructura obsoleta e insuficiente para el volumen poblacional actual. José Ángel Rojas, quien habita en el sector desde hace más de 30 años, afirma que las tuberías instaladas desde la fundación de la comunidad jamás tuvieron el diámetro adecuado.
«Desde que se hizo el proyecto, la tubería debía ser más grande. Hidroven viene a desahogar las bocas de visita, pero eso es un ‘baño de María’. La solución no es destapar, chupar o cortar el monte; el problema de fondo sigue ahí», aseveró Rojas.
Por su parte, Armando Valenzuela indicó que la red colapsó totalmente en la zona de descarga y denunció la falta de continuidad en la atención oficial. «Quedaron en venir todos los meses a hacer el mantenimiento preventivo y ya han pasado tres meses sin que regrese la maquinaria», apuntó.
Ante la falta de soluciones estructurales —como el reemplazo de colectores principales por tubos de mayor calibre y la construcción de una planta de tratamiento o laguna de oxidación—, varios lugareños han tenido que recurrir a la construcción de pozos sépticos improvisados en sus parcelas para evitar que los baños de sus viviendas colapsen.
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